EL TEÓLOGO
N° 25


El engaño a Jesús, el Cristo

La Iglesia  -
un culto idólatra totalitario


A pesar de que El Código Da Vinci, es sólo una dramatización fílmica de la novela Sacrilegio, la Iglesia reacciona con mucha excitación. Aún cuando algunos detalles son sólo ficción (p. ej. la existencia de un descendiente consanguíneo de Jesús), el mensaje de la trama del libro es acertado: La Iglesia administra un edificio de mentiras, y al fin y al cabo es la responsable del mayor engaño producido en la historia de la humanidad. Esto consiste en que la Iglesia se presenta como la representante del caso Jesús, mientras que en la realidad en múltiples ocasiones su actuación se encuentra en contradicción con la vida del hombre de Nazaret. La Iglesia, desde el punto de vista histórico religioso, es una «religión sincrética combinada», que se compone de elementos de antiguas religiones de misterios paganos y de cultos similares al vudú, en las cuales (incluso parcialmente falsificados) se han incluído elementos de la enseñanza de Jesús de Nazaret. En su estructura organizativa adoptó la unidad administrativa del imperio romano y traspasó las pretensiones de poder totalitario de los emperadores romanos al Papa y a la jerarquía eclesiástica. Resumiendo se podría considerar a la Iglesia como un culto idólatra pagano totalitario. (Hay que considerar que existen movimientos paganos, que en base a una ética positiva, tienen con Jesús más cosas en común que las Iglesias católica y protestante. Estos movimientos, a pesar de que a las Iglesia se las puede incluir dentro del «paganismo», no deben relacionarse expresamente con los crímenes y los contenidos negativos de la enseñanza de las dos grandes Iglesias.)

A pesar de que en los últimos 2000 años frecuentemente se ha logrado comprobar el engaño hecho por la Iglesia, la silla de san Pedro y su degradado «apéndice», el protestantismo, han conseguido mantenerse en la conciencia de la opinión mundial como representantes del cristianismo. También el intento de la redacción de El Teólogo, del año 1999, de prohibir a las dos grandes Iglesias la calificación de «cristianas», no ha tenido ningún éxito judicial. Para nosotros se trataba de cooperar a que se rehabilitara a Jesús de Nazaret, ya que durante casi 2000 años las Iglesias han cometido asesinatos en Su nombre, han hecho guerras, han amenazado con la condenación eterna, han producido confusión a honrados buscadores de Dios y han quitado a innumerables personas oportunidades de vivir. En todas las épocas, desgraciadamente muchas personas han rechazado a Jesús, el Cristo, por este motivo, a pesar de que Él es inocente y no tiene nada que ver con las Iglesias y sus enseñanzas, prácticas y crímenes.

Para esto una comparación: Supóngamos que un pariente cercano a usted ha traído una única y grandiosa idea a este mundo, que es beneficiosa para toda la humanidad. Años después aparece una institución y afirma que ella es ahora la responsable de poner en ejecución esta idea. De hecho la desfigura hasta lo irreconocible y sus efectos positivos son todo lo contrario. Y sin embargo afirma que se trata de la obra que su pariente ha traído al mundo. Y para esto usa constantemente su nombre y su buena reputación. ¿Usted toleraría simplemente que el recuerdo de su pariente fuese arruinado de una manera tan ruin?

Una segunda comparación: En nuestros tiempos sucede constantemente que empresas estafadoras copian productos de alta calidad y los distribuyen bajo el nombre original de la marca. El comprador supone ser el dueño de un producto de calidad, pero sin embargo en muchos casos sólo tiene en sus manos un producto de baja calidad. A este delito se le llama «Piratería». Si se aplica este hecho a la religión, entonces la Iglesia sería el pirata de productos más audaz de la historia de la religión, y el Papa y los hombres de Iglesia serían simplemente piratas de marcas. Hay que señalar que su oferta no sólo es de mala calidad, sino que en muchos casos muestra propiedades contrarias al original.

El Teólogo Nº 25 se vale, a partir de este trasfondo, de la recopilación de pruebas. Cuando quizás al «final de nuestros días» llegue una especie de «tribunal mundial», del cual Jesús una vez habló en una parábola, entonces todos los hechos saldrán a la luz: Confesiones, pruebas, indicios, atestiguamientos …  

El siguiente sumario es un comienzo sencillo para enlazar algunos hechos. En otras ediciones se exponen resultados en forma más detallada, p. ej. en relación a Martín Lutero y la Iglesia evangélica luterana las ediciones Nº 1 y Nº 3. Con menor concentración en los hechos principales, pero con muchos más detalles, las dos ediciones Nº 9 y Nº 16, donde se refiere a la Iglesia católica. De forma intensiva se discute la enseñanza de la Iglesia católica en el Nº 18*, donde sólo basta con citar las enseñanzas oficiales. En el folleto Cristianos libres N° 1 se informa sobre las dos grandes Iglesias y se muestra un camino alternativo. El Teólogo Nº 25 es un pequeño comienzo para hacer comprensible la traición que la Iglesia hizo a Jesús. Los siguientes elementos pueden ser complementados o más precisados, y agradeceremos toda sugerencia que se nos quiera dar.
 

«Es discutible si el cristianismo fue influenciado o acuñado por el culto a Mitra o por el culto a Isis o por el misterio de Atis … Según nuestro concepto, el cristianismo ha tomado préstamos de algunos más y de otros menos, de uno esto y del otro aquello. A nosotros nos parece que del culto a Atis ha tomado especialmente la enseñanza de la salvación por la sangre («Bluterlösungslehre»), del culto a Mitra los sacramentos, y del culto a Isis la veneración a María y la liturgia general y, por ejemplo, también ha tomado consciente o inconscientemente y como modelo el orden del templo, así como la espiritualidad y la devoción.»

 (El historiador Dr. Robert Kehl en: Die Geheimnisse der Kirche (Los secretos de la Iglesia) Zürich 1977, pág. 1975)

 

 

Esto enseñaba Jesús de Nazaret

Esto enseña el culto «pagano» totalitario de las Iglesias

1.) “Amen a sus enemigos, bendigan a los que les maldicen, hagan bien a los que les aborrecen, y oren por los que les ultrajan y les persiguen”, “No matarás”, “todos los que tomen espada, a espada perecerán.” Ya la ira es una peligrosa preetapa del asesinato (Mateo 5, 44; 26, 52).

 

Al igual que en las antiguas religiones de culto, la Iglesia y sus sacerdotes determinan sobre vida o muerte. Para esto debilitaron, por ejemplo, el mandamiento “No matarás” en “No cometerás asesinato” (Hecho así en la traducción unitaria evangélica-católica). Así es la matanza en una guerra justificada (Catecismo católico, N° 2309), también se permite la condena de muerte bajo ciertas circunstancias (Catecismo católico, N° 2266). Aquí también hay que destacar a Martín Lutero. El, por ejemplo, fomentaba la ejecución de personas que pensaban de forma distinta, “brujas”, prostitutas, campesinos rebeldes y muchos más. La Iglesia hizo matar a millones de personas y el historiador Karlheinz Deschner escribió, mientras tanto, la ya legendaria frase: “Después de ocuparme intensivamente con la historia del cristianismo, no conozco, en la antigüedad, en la Edad Media y en los Tiempos Modernos y en especial en el siglo XX, ninguna organización del mundo, que a la vez durante tanto tiempo esté cargada con tantos horribles crímenes como la … Iglesia, en especial la Iglesia católica romana” (en: Die beleidigte Kirche (La Iglesia ofendida), Freiburg 1986, pág. 42 f.).
 

2.) Jesús no impuso a ningún Santo Padre como Su representante. El enseñó lo contrario:  “Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos“ (Mateo 23, 9).
Y él concordaba con los profetas (por ejemplo Isaías 6, 3) y con Juan (Apocalipsis 15, 4), según lo cual sólo Dios es “santo” y ningún hombre. Cuando Jesús hablaba de “Santo Padre” se refería a su padre en el cielo (Juan 17, 11). Tampoco estableció ninguna jerarquía de funcionarios, sino que destacó: “Pero vosotros no dejéis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos (y hermanas)” (Mateo 23, 8). Una sumisión entre humanos Jesús lo rechaza estrictamente.

 

El Papa es el “Santo padre en la tierra. El es el representante de Dios – una adquisición de los antiguos cultos totalitarios de héroes –, gobernantes y dioses. En muchos sistemas y cultos, el soberano era considerado como eminente representante del dios corerespondiente. Los emperadores romanos, después de su muerte eran considerados “dioses”. El penúltimo papa debe ser santificado lo más pronto posible. Tampoco el título “Pontifex” lo tomó el jefe de la Iglesia de Jesús, sino de los emperadores romanos. A la cabeza de la jerarquía del culto a Mitras en esa época estaba el sancto pater (“el santo padre”). Quien como insignias de su poder llevaba un anillo y un bastón como posteriormente lo llevaba el papa católico.
Para éste vale el “infalible” dogma romano-católico: “Subordinarse al papa romano es absolutamente necesario para la salvación del hombre” (Neuner-Roos, La fe de la Iglesia, N° 430). También esto lo tomó la Iglesia de los emperadores del imperio romano, a quienes todos los súbditos debían subordinarse.
Mientras que los cristianos llaman a Dios simplemente, “amado padre” (Romanos 8, 15; Marco 14, 36), el papa es titulado como “Su santidad” y el alto clero como “eminencia” o como “excelencia”.

3.) Jesús enseña “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18, 36) y “El reino de Dios está en ustedes(Lucas 17, 21).*
Jesús se resistió a la tentación de que todos los imperios podrían rendirse a sus pies (Mateo 4, 8-11).

* En las biblias de: Lutero, Reina Valera, y. Catolic.net dice “entre ustedes”.

El estado eclesiástico es de “este mundo” y su soberanía es garantizada por los ejércitos y las armas de las grandes potencias de este mundo. El papa es uno de los estadistas más protegidos del mundo (entre otros, por muchos franco tiradores) y el se deleita cuando todos los otros poderosos de este mundo se inclinan con venia. Con esto la Iglesia ha aceptado lo que Jesús había rechazado. Por esto el conocido literato Fjodor Dostojewski, hace decir al gran inquisidor a Jesús; en la novela Los Hermanos Karamasov; “hemos tomado de él, lo que tu has rechazado con desagrado, aquel último don, que el te había ofrecido, en cuanto te había mostrado todos los imperios de la tierra.”* La Iglesia visible externa vale – similar a los antiguos sistemas de soberanía – como copia o bien, representante del imperio celestial invisible del dios correspondiente.

* Traducción no oficial
 

4.) Dios no vive en Iglesias hechas de piedra. En otras palabras, “El Altísimo no vive en templos hechos por mano” (Hechos 7, 48). Cada hombre que, de por si, lleva el “reino de Dios” dentro de si, por lo tanto también es el “templo” del “espíritu Santo” (1era a los Corintios, 3, 16).
Dios vive en toda su creación, porque. “Levanta una piedra y ahí me encontrarás; parta un madero y yo estoy ahí” (autentica palabra de Jesús en el antiguo papiro Grenfell & Hunt, Logion 1, 5. El papiro es más antiguo que los manuscritos neo testamentarios). Los primeros cristianos se reunían libremente en la naturaleza o en salas hermosas pero sencillas.

 

Ein Stück Brot wird verehrt. In Wirklichkeit ist der Geist Gottes schon vor der „Wandlung“ im Brot - weil Er allgegenwärtig istSuntuosas edificaciones de piedra e Iglesias chapadas en oro son honradas, como en el paganismo, como casas o domos de Dios. La presencia de Dios en todas las formas vivientes es rechazada. Porque, para percibir esta presencia, no se necesitan los cultos, ni ceremonias, ni sacerdotes. Por esto la Iglesia siempre va a rechazar esta fe. En vez de esto, Dios es prendido por un sacerdote en una hostia “transformada”. Y como tal es guardado en una “recipiente sagrado”, la custodia, o paseado por dignatarios por la comarca. Un espectáculo mágico comparable también fué realizado por sacerdotes paganos.

Una hostia es venerada. En realidad es espíritu de Dios queya se encuentra antes de la
transformación católica, porque está omnipresente en todas las formas vivientes.
Un espectáculo, que para Jesús seguramente sería una abominación. Porque él es un hombre del pueblo, de pensamientos naturales y no un hombre de la Iglesia.

5.) Jesús no enseña una misa ritual, si no una sencilla pero festiva cena de amor con pan y vino en su “memoria”, también llamado ágape. Así lo hicieron también los primeros cristianos que agradecidos, comían juntos y conscientes de la fortificante presencia de Dios, recibían los regalos de la “madre tierra”. En esta comida podían satisfacerse al mismo tiempo, muchos pobres.
 

Una “santa cena” ritual con altares, acólitos, trajes rituales, hostias, agua bendita, incienso y una “eterna luz” existían,  frente a esto, en el culto mistral y otros cultos de misterio. De ahí lo ha tomado la Iglesia e intercalado con contenidos de la tradición de Jesús. En forma parecida, como más tarde los católicos y los paganos en sus comidas rituales se han comido a su “dios”, y de esta manera los paganos se han unido con él en el culto. Se conoce esto en el culto a Dionisio, a Attis y en el culto a Mitra. Y adoptado posteriormente por los católicos. Los seguidores del dios Osiris creían que en la “santa cena” se comían realmente la “carne” del dios sacrificado para ellos. También la forma externa de la misa católica fue tomada, hasta el más mínimo detalle de los antiguos cultos de misterios: Altar, ministrantes, el juntar las manos, campanitas etc., son paganos. Jesús no conoció este circo.
El culto a Mitras conocía en total siete sacramentos que actúan sólo por su ejecución. Bautismo y cena eran considerados como sacramentos mayores. Esto lo adoptó la Iglesia católica en forma igual. Las acciones de Jesús, en cambio, no fueron sacramentos rituales.

6.) “Enseñad a los hombres y hacedlos discípulos”. Antes de que los bauticéis algún día  (Mateo 28, 19). Jesús pensaba en un bautizo espiritual, lo que expresa claramente Juan el  “bautista”. Jesús “os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mateo 3, 11), así Juan. El agua sólo valía como símbolo complementario, y fue usado ante todo por él, Juan, usado como símbolo de la purificación interna. Nunca Jesús enseñó un rito de consagración o un sacramento que fundamenta la pertenencia a una sociedad. También los bautizos de lactantes están contra su voluntad, ya que Jesús dijo claramente: Primero enseñad, luego bautizad.


Mediante el rito de consagración del bautismo de lactantes, a los recién nacidos se les marca con “fuego”, un supuesto sello indestructible, al igual que en las religiones de misterios. Al mismo tiempo los lactantes, o bien los niños son hechos miembros de la Iglesia para siempre. (Una “salida” posterior sólo liberará de la obligación del impuesto eclesiástico, pero no de la pertenencia a la Iglesia; ver las declaraciones de dos jerarcas en Cristianos Libres Nº 1.) Recién después del bautismo – en contra de las indicaciones de Jesús – reciben la enseñanza los niños ya ingresados en la Iglesia. El rito de iniciación (o bien, el sacramento de acogida) proviene de las religiones místicas helenísticas y también fué practicado en el culto al dios Mitras, que después del culto eclesiástico, era la segunda religión más fuerte en el antiguo ámbito mediterráneo, pero sin embargo, aún no para lactantes. Este rito pagano lo ha perfeccionado totalitariamente la Iglesia. Internamente, porque fue declarado como “necesidad de salvación”. (Una palabra de Jesús, de discutida autenticidad referente al bautismo espiritual 
(
Marcos 16, 16) se relaciona para esto, falsamente con el rito del agua.) Y externamente por ejemplo, por la inclusión de un “bautismo de emergencia” de un niño incluso en contra de la voluntad de los padres. Aquel que no quería bautizar a su hijo (sino dejarlo a la voluntad de éste, más tarde), anteriormente fueron ejecutados por orden de las Iglesias católica y evangélica. Hoy bajo otras circunstancias, en ambas Iglesias, peligra su puesto de trabajo. Hay ejemplos documentados. Para el mismo bautismo, traje bautismal, vela bautismal, padrinos y voto, no vienen de Jesús, sino que fueron tomados de los cultos de las religiones de misterios. El “pequeño exorcismo” que se aplica (la contradicción a Satanás, por ejemplo, de parte de los padrinos del niño, hoy mayoritariamente reducido) proviene de los arcaicos cultos similares al vudú y tampoco no tienen ninguna relación con Jesús.
 

7.) Jesùs habla del dios piadoso, que sigue a todos sus hijos, como a la “oveja perdida” hasta que haya sido encontrado (ver Lucas 15). También enseña la ley de siembra y cosecha (por ejemplo Mateo 7, 1-2; Juan 5, 14) que pesa en forma justa (por ejemplo Mateo 5, 26). Pablo habla de esto en Gálatas 6, 6-7. Esta ley fué ideario esencial en la época del antiguo y nuevo testamento. Un infierno eterno no enseñó Jesús y tampoco tiene fundamento bíblico (ver El Teólogo Nº 19 - No existe una condenación eterna, tampoco en la Biblia).
 

Aquel que no se convierte a la fe de la Iglesia, a pesar de que la conoce o aquel que se sale, aparentemente será más tarde condenado eternamente (bases ver en El Teóloge N° 18, en esto, entre otras cosas la enseñanza 381). Dios  vería en lo individual, quién será eternamente torturado (la enseñanza de la Iglesia de la predestinación). Los padres fundadores de la Iglesia evangélica Martín Lutero y Juan Calvino incluso enseñan, Dios predetermina de antemano a los hombres hacia una condena eterna. Así como los paganos estaban expuestos para bien o para mal a sus dioses, así lo están también los cristianos eclesiásticos a su dios. La Iglesia evangélica niega, relacionado con esto, el libre albedrío. Según Lutero, los humanos están expuestos en el conflicto entre Dios y el diablo sin posibilidad de una decisión  propia. Además todos los humanos están afectados con un pecado original mortal (del cual son plenamente responsables, aunque nunca lo han cometido) dolor y condena, según la enseñanza de la Iglesia, están finalmente basados en la “insondable voluntad de Dios”.

8.) ¡Jesús destaca constantemente el actuar de su enseñanza! Se trata de ponerla en práctica (por ejemplo Mateo 7, 12.21.24 y Lucas 10, 25-27).

La Iglesia falsificó esta enseñanza, en el sentido de que la fe y los sacramentos eclesiásticos son necesarios para la “salvación” y no el correcto actuar. Esto lo han desatacado especialmente las Iglesias evangélicas. Y la Iglesia católica se ha adherido más o menos a esta creencia (comparar la declaración, en conjunto, referente a la enseñanza de la justificación de ambas Iglesias mayores). Para la “recepción” de los sacramentos los cultos religiosos no serían necesarios.

 

9.) El mandamiento “No matarás”, para Jesús también vale para los animales, como por ejemplo, queda claro en las escrituras apócrifas (ver El Teólogo Nº 7, parte 1 - Jesús fué un amigo de los animales). Con él, Jesús, se haría realidad la profecía de Isaías, donde hasta las fieras no comerían más carne (11, 6-9). Y también se cumpliría la profecía de Oseas de la nueva alianza, donde estos podrían “vivir salvos” y no serán más cazados y muertos (2, 20).

 

La Iglesia continúa con los crueles cultos de sacrificios, donde miles de animales eran masacrados para el apaciguamiento de los airados dioses. Por cierto, la “ira de Dios” en el culto religioso fué supuestamente “apaciguado” mediante el “sacrificio del hijo de Dios”, pero para los animales esto no significa ningún alivio. De lo contrario: A ellos la Iglesia les negó prontamente el alma inmortal (“Las vacas no van al cielo”) y la capacidad de sufrimiento comparable al hombre (Los san Agustín y el santo Tomás de Aquino).
Comparar El Teólogo Nº 7, parte 4
. Los animales ahora pueden ser cazados, comidos y usados para todos los fines, un ejemplo, con los crueles ensayos prácticamente sin límites. En la tenencia masiva de animales estos pueden, en caso necesario, ser eliminados para la regulación del precio, de manera que bajo el dominio del culto eclesiástico pueden ser “sacrificados” sin consideración por millares (ver la correspondiente autorización en el catecismo católico, Nº 2417, Nº 2418, Nº 2456 y Nº 2457). El ser humano está según la enseñanza de la Iglesia, encargado de procurar un equilibrio en la naturaleza mediante la matanza de animales, como se deriva del correspondiente comunicado.

10.) Jesús advirtió sobre los escribanos y los teólogos. El proclamó: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia” (Mateo 23, 27). Jesús nunca quiso curas o sacerdotes, menos aún obispos, excelencias, eminencias o similares. Según su enseñanza nadie es superior al otro.
 

En la Iglesia los escribanos, teólogos y sacerdotes, tomaron el poder. Ellos crearon una separación entre el clero que determina y los laicos que obedecen. Al igual que en los cultos paganos, los sacerdotes se consideran de hecho, como mediadores de Dios (en el culto católico, los obispos son considerados oficialmente como representantes del mediador “Cristo” (ver El Teólogo Nº 2), sobre la supuesta mediación de los sacerdotes). En el culto mistral, a los guías de la comunidad, por ejemplo, se les llamaban “Pater”, como más tarde los curas en el cristianismo eclesiástico. Según la enseñanza de la Iglesia la subordinación al sacerdote mayor, el papa, por demás, es necesario para la salvación (ver arriba).

 

11.) Jesús tenía una relación natural con sus padres María y José. El parentesco espiritual le era más importante, que el parentesco consanguíneo. Así enseñaba él: “¿Quién es mi madre y mis hermanos?… Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre” (Marco 3, 33. 35).
 

La Iglesia adoptó la leyenda pagana del nacimiento virginal, de los antiguos héroes y las traspasó a Jesús y a María. Al contrario de Jesús, la Iglesia introdujo una adoración mariana. Ralph Woodrow escribió al respecto: “La invención de la veneración mariana de la Iglesia romana como reemplazo para la antigua adoración de la divinidad materna, es uno de los ejemplos más destacables como el paganismo babilónico llega hasta nuestros días. El hecho de que en las religiones paganas donde se adora a la madre tanto (o quizás más) como a su hijo, es posiblemente la mayor demostración que la veneración a María, se ha desarrollado de la antigua adoración a la diosa madre pagana” (Die Römische Kirche – Mysterien-Religion aus Babylon, Marienheide 1992, S. 19 (La Iglesia romana – religión de misterios de Babilonia)). El culto mariano católico, tiene muchos modelos paganos, por ejemplo, la leyenda de Isis y Horus en Egipto. Estatuas de Isis fueron porteadas como más tarde las estatuas católicas de María (ver tambien El Teólogo N° 45 - La madre de Jesús de Nazaret y el culto mariano católico por la presunta "Madre de Dios").
 

Babylonische GottheitDiosa babilónica con niño      Isis und Horus Isis con Horus en Egipto

12.) Jesús se ganaba su sustento como carpintero y también sus discípulos, que mayoritariamente eran artesanos. Incluso el maestro de la Iglesia Pablo, vivía de su actividad como fabricante de carpas (ver 1era Tesalonicenses 2, 9). Todos vivían según el mandamiento “Reza y trabaja”.  

La Iglesia, para su jerarquía y para sus funcionarios y el aparato administrativo, exige contribuciones e impuestos al pueblo. En todos los círculos culturales, el pueblo común debió financiar los correspondientes cultos, que estaban en unión con los gobernantes. En la Iglesia, los dignatarios no necesitan efectuar un trabajo normal y también son ampliamente renumerados por rezar. Las multimillonarias subvenciones estatales (aproximadamente 16,9 mil millones de Euros anuales, de los impuestos generales) para fines eclesiásticos internos en Alemania son la punta del iceberg de este desarrollo (más sobre esto en www.stop-kirchensubventionen.de).
 

13.) Jesús no enseñó fijarse en lo corruptible, si no en lo imperecedero, el espíritu. El enseñó un Dios vivo y no la veneración de partes de cadáveres.

Como los antiguos cultos a los ídolos, la Iglesia desarrolló un aparatoso y caro culto funerario de difuntos y de reliquias, como el modelo egipcio. Allí había innumerables tumbas de dioses asesinados, con miembros individuales como piernas, brazos o también con cráneos de los honrados. Su aparente autenticidad era garantizada, de manera que los creyentes los podían honrar (ver por ejemplo B. Alexander Hislop, The Two Babylons, New Jersey 1959, pág. 179). También en el catolicismo en innumerables lugares se veneran partes de cadáveres putrefactos u osamentas, decorados o bien envueltos en terciopelo. La enseñanza eclesiástica es como los cultos paganos, muy allegada a lo material y también se enseña la resurrección de la carne”. La Iglesia evangélica en esta relación, incluso niega la inmortalidad del alma, y sustenta una teoría de la muerte absoluta con un posterior renacimiento.
 

14.) También para Jesús vale el mandamiento “No cometerás adulterio”.

Sacerdotes y clérigos ordenados se comprometen al celibato obligatorio, como también los sacerdotes en los cultos paganos. Esto es otra forma de adulterio. Dignatarios son muchas veces insinuados a reprimir lo carnal, lo que por detrás puede llevar a descargas heterosexuales, homosexuales y orgías, excesos y crímenes sexuales. Con el mandamiento “no cometerás adulterio” se hacen excepciones. Con políticos de influencia por ejemplo, se bendicen varios matrimonios y en muchos casos, son nuevamente declarados nulos.
 

15.) En la vida del trabajo todo es para el bien común. “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;” dice en Hechos 2, 44 sobre el cristianismo originario.

La ilimitada acumulación de propiedades privadas es  lo normal en el cristianismo eclesiástico. Pensamientos sobre el bien común son tenidos como ideologías peligrosas. Los obispos ganan aproximadamente 10.000 Euros mensualmente más beneficios, y son pagados por el estado (en el caso de Alemania). En el campo de influencia de las Iglesias, el abismo entre pobreza y riqueza se abre cada vez más. Así algunos empresario “creyentes en Jesús”, ganan hasta casi 1,2 mil millones de Euros al año, más que el presupuesto de algunos estados. Mientras tanto los parados y los pobres en el mundo, cada vez son más.
 

16.) Jesús enseña el perdón de los humanos entre si. En el padre nuestro aparece lo siguiente: “Perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. En el sermón de la montaña Jesús advierte con insistencia en la reconciliación, porque si no, debemos pagar por nuestras deudas (Mateo 5, 23-26). Para esto no son necesarios  los curas y los sacerdotes.  

Como en todos los cultos, sólo el sacerdote o el cura pueden perdonar en nombre de Dios. Si los humanos se perdonan entre sí, no es determinante para el culto de la remisión. Perdonar y pedir perdón, no es como con Jesús, un asunto entre las personas, sino un suceso de culto entre los seres humanos, sacerdotes y la divinidad. Con el sacramento de la confesión (“Ohrenbeichte”; Ohren = oídos; Beichte = confesión), el sacerdote también tiene un instrumento de poder en contra de los creyentes en sus manos, que en la historia de la Iglesia fué muchas veces aprovechado.
 


17.)
Jesús explica el sentido de la escuela de la vida en la tierra. Lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo (aquí se está refiriendo al más allá); y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo” (Mateo 18, 18). Aquí se trata de la libertad interna: Toda culpa y toda carga, que son absueltos en la tierra por ejemplo, por arrepentimiento, remisión y compensación, tampoco cargarán el alma en el más allá. Está absuelto, y los afectados en relación a esto, están nuevamente libres. De lo que el hombre se hace dependiente, a esto también estará “atado” en el más allá, es decir, depender de esto. Según esto, la muerte no le da nada al hombre ni le quita nada. Para el alma en el más allá, sigue todo igual según fué su vida en la tierra (comparar también El Teólogo N° 2 sobre la creencia no cristiana de la reencarnación). En Mateo 16, 19 Jesús habla sobre esto, de que la aplicación de este reglamento espiritual es “la llave del reino celestial”.
 

La Iglesia oculta, que Jesús con la palabras en Mateo 18 se ha dirigido a todos los cristianos. Sólo destaca la parte paralela en Mateo 16, 1, donde Jesús explica esta ley de forma ejemplar a su apóstol Pedro. Luego se atribuye ella misma ser la seguidora de Pedro y fantasea con esta frase de que Jesús le habría dado a la Iglesia la sucesión de Pedro, como “un derecho a llave (“Schlüsselgewalt”). Y este poder llamado derecho a llave, lo pueden – como en todos los cultos paganos – ejercer solamente los sacerdotes en el “sacramento de la confesión”. La Iglesia confía que las personas, por desconocimiento, caigan en la manipulación de la Iglesia y que son demasiado tontos para descubrir la mentira. Ni siquiera es seguro que Pedro haya estado en Roma. Y la supuesta tumba de Pedro, bajo la basílica de San Pedro, fue ya desenmascarado como una leyenda. Y aún cuando los huesos de Pedro fueran auténticos, esto no disminuiría mayormente el engaño.

18.) Y sus apóstoles estaban vestidos de forma igual que el pueblo. Ellos tampoco celebraron fiestas, ni tenían costumbres ni tradiciones, sino que vivían según los mandamientos del amor al prójimo, independiente de prescripciones y usos de cultos.

La Iglesia destaca a sus dignatarios, del pueblo, mediante trajes especiales. Los clérigos llevan puesto una especie de trajes femeninos y el papa en ocasiones especiales zapatos rojo sangre. Ordenados llevan sotanas y capuchones, con lo cual así su religiosidad es presentada a las personas. El peinado especial de los monjes la tonsura, la Iglesia lo había copiado de los sacerdotes de Isis. Prácticas y usos como por ejemplo, el tiempo de ayuno u otros momentos rituales provienen principalmente de las religiones de misterios paganas. En su libro Salz der Erde (La sal de la tierra) (Munich 2004), el papa Benedicto XVI escribió sobre su juventud: “Cuando en tiempos posteriores, llegó una vez a nuestra lugar el cardenal Faulhaber con su imponente púrpura, naturalmente me impresionó de manera que dije, algo así quiero llegar a ser(pág. 56).
 

19.) Jesús y sus seguidores tampoco usaban determinados gorros o sombreros.

La Iglesia ha tomado de los cultos paganos el porte de determinados sombreros y gorros. Por ejemplo, se usaba la tiara y la mitra del dios pez Dagon para el papa, cardenales y obispos.
 

babylonischer Fischgott        Papst mit Tiara                               

A la izquierda la tiara del dios pez Dagon y el papa Inocencio III, con la tiara. A la derecha Dagon con su mitra, Y al lado el papa Pablo VI con la antigua mitra del  dios pez.

20.) Jesús enseñó, sólo dar el honor a Dios. Referente a los otros dioses, ya el profeta Jeremías dijo: “Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmeras, y no hablan; son llevados porque no pueden andar …” (Jeremías 10, 3-5)
 

La veneración de santos con estatuas, procesiones, peregrinaciones, rosarios y devoción de reliquias era costumbre en los cultos a Isis, Dionisio y Attis, parecido a como posteriormente en el catolicismo. Similar a las estatuas divinas paganas se confeccionan en la Iglesia estatuas de Cristo, María o “santos”. Y así, como que de estas habrían emanado “milagros”, así también fué con las estatuas de Isis en la antiguedad.  

21.) Jesús enseñó: “Y al orar, no uséis  repeticiones inútiles como los gentiles, que piensan que serán oídos por su palabrería. No seáis semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes de que se lo pidáis” (Mateo 6, 7-8).
 

Frente a esto, la Iglesia adoptó los rezos y letanías de las religiones paganas correspondientes por ejemplo, el rosario y otros rezos de repetición. En el conocido Diccionario de los objetos religiosos y usos, Charles Panati dice al respecto: “En muchas religiones anteriores se creía que la frecuente repetición de un rezo aumentaría su efectividad. Cien veces murmurada una petición, tendría una mejor posibilidad de ser escuchado por Dios que una, que era presentada una sola vez” (pag. 56 f.). La Iglesia se conectó aquí en forma inconsútil.

 

22.) Para los primeros cristianos, Cristo fue un gran Profeta y el hijo de Dios, quien con su vida fué un ejemplo para todos. Fué un gran librepensador que no se dejó envolver ni por instituciones ni por tradiciones.

El crucifijo les era desconocido, como lo confirma el testigo ocular cristiano Minucius Felix, aún 150 años después de Cristo.

La Iglesia no ve a Jesús como modelo, sino como un inmolado expiatorio en un culto de sacrificios, que es adornado con una serie de sarmientos. Así se honra al niñito en el pesebre. Para esto se ha adaptado al 25.12., el cumpleaños del dios Mitra para el culto navideño católico. Además se hace reverencia al crucifijo, comparable con el culto de Attis, donde también el dios es fijado a un poste y es llevado por los alrededores.
 
Según la opinión de los sociólogos de las religiones, el crucificado simboliza (Foto: una representación en el Vaticano) un mensaje psicológico profundo: “Nosotros hemos vencido a este hombre – similarmente a tribus guerreras arcaicas, donde por ejemplo, los enemigos eran asesinados y sus cabezas insertadas en picanas eran mostradas y paseadas triunfantes al frente de las procesiones.
 

23.) Jesús jamás se subió a un púlpito para hablar a las personas.

Las Iglesias copiaron la costumbre de los púlpitos del paganismo. Un púlpito se usaba principalmente en la religión de Isis. Los sacerdotes de Isis hablaban al pueblo desde allí.

24.) Jesús no usó jamás un altar.

La Iglesia copió los alteres del judaísmo y de los antiguos cultos paganos. Ahí por ejemplo, fueron sacrificados animales de forma brutal y consagrados a los diversos dioses. En un altar católico tiene que haber incrustada una reliquia que se parece a los fetiches paganos (Amuletos, que son relacionados con la presencia de la divinidad). La hasta hoy importante tradición de los cuadros en los altares, proviene del culto a Mitra.
 

25.) Jesús dijo: “Porque el que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado” (Mateo 23, 12). Él advirtió contra los sacerdotes y teólogos. “Ellos atan pesados e insoportables bultos y los cargan en los hombros de los hombres; pero ellos mismos no quieren mover ningún dedo” (verso 4).* Y “les gusta sentarse en la cabecera de la mesa … y les agrada ser saludados en el mercado” (verso 6).*

* traducción libre
 

Los dignatarios católicos se complacen obligando al hombre a la renuncia y al “ajuste del cinturón”. Las subvenciones estatales a las Iglesias no se pueden tocar. En acciones humanitarias llaman a las personas a la cooperación. El multimillonario patrimonio de la Iglesia queda no se toca y varios papas dejaron una fortuna privada de millones (por ejemplo Pío XII, 80 millones de marcos alemanes).

En los eventos oficiales los sacerdotes ocupan los primeros lugares y en los saludos de las visitas los sacerdotes deben ser nombrados los primeros. Esto es costumbre en toda Alemania: Primero los sacerdotes, después los políticos y en último lugar todas las demás personas.

 

26.) Jesús advierte en contra de los soberanos: “Entonces Jesús, llamándolos dijo: Sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad.
Más entre vosotros no será así; sino el que quisiere de entre vosotros ser el más grande, será vuestro servidor” (Mateo 20, 25-26).

La Iglesia se une generalmente a los soberanos. Esto comenzó con el emperador Constantino (+ 337) que se le venera eclesiásticamente, y fué quién preparó el camino de la Iglesia a una religión estatal. En el concilio de Nicea, dónde se determinó el dogma de la supuesta trinidad, fué dirigido por él y estuvo  bajo su directa influencia, a pesar de que El conocido científico religioso Hubertus Mynarek  declaraba al respecto: “En el sínodo de Nicea en el año 325 apareció el emperador con la vestimenta veraniega de la religión de Mitra – fué frenéticamente celebrado por los obispos” (en Augsburgo el 1.3.2004 durante una conferencia al tema “Spart Euch die Kirche” (Ahórrense la Iglesia)). Constantino fue un gobernador guerrero y déspota que también hizo asesinar a sus competidores, también a su esposa Fausta y a su hijo Crispos.

Los papas también se dejan por ejemplo, – comparativamente a los faraones egipcios – reverenciar como
representantes de Dios y ser paseados en palanquines. Los palanquines papales, desde Juan Pablo II y por razones prácticas, fueron motorizados. Desde entonces los antiguos porteadores fueron reemplazados por el “papamóvil”, con los vidrios blindados antibalas
.


A la izquierda el papa Pablo VI sobre un palanquín, y sus porteadores

A la derecha el faraón en el palanquín y sus porteadores.
 

27.) Jesús ha resucitado. No hay una tumba hacia la cual uno podría peregrinar, como tampoco hay restos de su cuerpo, en la Tierra.

La Iglesia se aferra – comparativamente a los cultos paganos y sus dioses – a supuestos restos de la aparición corporal de Jesús y los objetos de culto que estén relacionados con ello. En el cristianismo originario no se veneraba conscientemente ningún cuadro, para distanciarse del paganismo. Distinto es en la Iglesia. Así en la sábana de Turín, una falsificación de la edad media, aparentemente aparecería la faz de Jesús. Similar al igualmente falsificado sudario de Verónica con el cual se habría enjugado el sudor del Jesús moribundo, y que de repente habría sido “encontrado” 400 años después (hay muchos de estos sudarios, uno en el Vaticano, uno en el pueblo de Manopello; que por esto fue visitado por Benedicto XVI el 31.8.2006). Una parte de este paño se halla en el tesoro de la catedral de Aachen, etc. Y, cuando en el siglo IV de repente se había “encontrado” también la cruz en la cual fue crucificado Jesús, fué repartida en astillas por todo el mundo. Juntando todas las astillas se podría construir “un gran barco” (El historiador Horst Herrmann en "Spiegel online", 1.9.2006).
 

Continuará Continuará

   
Epílogo

¿El “Cristo que regresa” –
el peor enemigo de la Iglesia?
 

“Jesús regresa”, dice la fe de las Iglesias. ¡Pero ay, si llegara realmente! Basta un poco de sano entendimiento para tener claro que el no apoyaría ni bendeciría los dogmas, las declaraciones de fe, los ritos y la ceremonias. Tampoco viajaría al Vaticano para agradecer a su supuesto representante, que el actual papa y sus antecesores  hayan mantenido con tanta “valentía” esta posición durante los últimos 2000 años.

 

Pero si esto fuese así, entonces de esto se deduce: El es peligroso para la Iglesia, y lo es. Seguramente que habría dicho, con buenas palabras, que tendría “propuestas correctivas” en la enseñanza eclesiástica. Pero esta enseñanza es en su base esencial, “infalible” (compare el dogma de la infalibilidad de 1870) e inaccesible a cualquier corrección (ver Neuner-Roos, La fe de la Iglesia, enseñanza N° 85). Esto vale en primera línea para la enseñanza católica romana, pero en parte también para la enseñanza evangélica, según la cual Dios se habría expresado en forma concluyente y vinculante. Porque éstas tendrían que escucharlo si realmente fuesen la Iglesia de “Jesucristo”. Pero esto con seguridad, no lo harán. Demasiadas cosas han creado las Iglesias que están en contra de Jesús (ver las otras publicaciones del “Teólogo”): La enseñanza, la jerarquía y el aparato de funcionarios, los concordatos y los contratos estatales, las cámaras de tesoros y muchísimas reliquias; la amplia colección de jurisprudencias como el Codex Iuris Canonici (CIC); la tradición, el espectáculo circense y el hábito (= la afectación y el artificio) de los dignatarios; el congreso mundial de la juventud y los días eclesiásticos, etc. La Iglesia necesita para la justificación de su existencia, el aparente “secreto divino” y la fe de las personas, como si la Iglesia mediante sus prédicas y sacramentos pudiera gestionarle el cielo al creyente. Un Jesús que volviera y que revelara el “secreto de Dios” y que les explicara todo lo importante a los hombres, sería el fin del poder de la Iglesia. Pero tan rápidamente no se darán por vencidos los señores de la Iglesia y sus ayudantes. Pelearán con uñas y dientes por su supervivencia, su poder y sus privilegios, como siempre en los últimos 2000 años.

 

Así Jesús, posiblemente volvería a expresar sus “ayes”, como frente a los teólogos y escribanos de su época. Y estos volverían a unirse y consultarse a ver cómo podrían eliminar al “guía sectario”, el “autodenominado cristo”; el “falso profeta”, al “falso Cristo”; al “gurú totalitario”; al “charlatán”, al “falso prometedor de salud”. La supuesta evidencia para esta “crítica” a él, también se tendría preparada: Supuestamente Jesús no se atiene a la Biblia, la “base indestructible de toda la cristiandad mundial”, ni hablar de los dogmas de la Iglesia que valen como la única verdadera interpretación de la Biblia. ¿Pero que hace este “aparente enfermo psíquico”, “presuntuoso”, en lugar de esto? Él simplemente contrapone: “pero yo os digo …”

 

Si a pesar de la difamación tuviese éxito entre el pueblo, la Iglesia trataría de arruinar su existencia. Si por el caso volviera a trabajar como carpintero, se haría un llamamiento para no dar trabajo a esta “empresa sectaria”. En la feria de los artesanos no debería tener ningún stand y ningún diario debería imprimir sus anuncios. De forma paralela a esto, se trataría de mancillar su nombre e incluso se trataría de atacarlo políticamente y también por medios judiciales. Y los políticos con decisión volverían a rendir pleitesía al poder de la Iglesia. Pero como decía un jerarca de la Iglesia en vísperas del fin de la segunda guerra mundial: “Que la Iglesia no necesita cambiar, … seguro que la mayoría concibe esto como un reflejo de la eternidad” (El decano Georg März, citado según Clemens Vollnhals, Iglesia evangélica y desnazificación, Munich 1989, pág. 134).

 

Durante casi 2000 años han llegado y se han ido los gobernantes y los soberanos. La Iglesia permaneció – al lado de los poderosos presentes y – previniendo con habilidad – los futuros potentados. Y constantemente se dejó beneficiar con riquezas, privilegios y favores. Pero cada vez que el cielo, debido a un profeta, se inclinaba un poco hacia la tierra, comenzaba el trono de Pedro y su taburete evangélico a temblar. ¿Qué peligro no sería entonces el regreso de Cristo? No existe un mayor peligro para las Iglesias existentes. ¡Ay, si viniera! ¡Ay, si viniera realmente una segunda vez! ¡Ay, ay, ay! ¿No fue clavado en la cruz? ¿No ha callado amistosamente después de su resurrección? ¿No se ha defendido constantemente contra “herejías” y “sectas” y haberlas hecho inocuas? Si él mismo volviese ahora ¿Provocaría a la Iglesia para la “batalla final”? 

La Iglesia no necesita a un Cristo que regrese. La Iglesia tiene la Biblia. La Iglesia tiene sus dogmas. La Iglesia tiene el papa. Y como las gentes lo aclaman y financian a su corte, el papa les da esperanza. El papa les dá, como modelo, la fuerza. Y la Iglesia lo tiene a él, el Cristo, como dios silencioso. Balbuceando indefenso en el pesebre o acallado en el crucifijo. Ahí nos redimió. Esto debe ser suficiente. Ay, si el se atreviera a volver, a venir otra vez …

                                
Bibliografía:
- Karlheinz Deschner, Abermals krähte der Hahn, 1962, btb-Taschenbuch, Goldmann-Verlag 1996
- Robert Kehl, Die Geheimnisse der Kirche, Zürich 1977
- ¿Quién está sentado en la silla de San Pedro?, Verlag Das Wort, tomo 1, Marktheidenfeld 2005, tomo 2, 2006


 

Links:
  
 El Espíritu Libre

 


  
Editorial Gabriele La Palabra
 

El texto se puede citar como sigue:

Revista “Der Theologe”, editor Dieter Potzel, edición Nº 25: “La Iglesia – un culto idólatra totalitario”, Wertheim 2006, citado según www.theologe.de/Iglesia_un_culto_totalitario.htm, redacción del 15.1.2014


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