EL TEÓLOGO
N° 13


Trasfondos de la Biblia

Cómo los sacerdotes, lograron
el poder sobre el pueblo

Del antiguo testamento de la Biblia sabemos, cómo los antiguos profetas israelíes en el primer milenio antes de Cristo, constantemente alzaban la voz contra el poder de los sacerdotes. Los sacerdotes se aislaban del pueblo y afirmaban, que ellos podían ser intermediarios entre la gente común y Dios. Pero en realidad, sus cultos no tienen ninguna relación con Dios, sino que sirven entre otras cosas, a la propia reivindicación del poder. En la mayoría de las religiones, los sacerdotes se han unido además, al poder político, y vale lo que canta Reinhard Mey en su canción: El político le dice al hombre de la iglesia. “Mantenlos tu tontos, y yo los mantendré pobres”. En el antiguo Israel, muchas veces hubo resistencia. No sólo por los profetas, como es testificado muchas veces en el antiguo testamento. Un ejemplo para esto es la familia Coré y sus seguidores, que en la Biblia es llamado en forma despectiva “séquito”. Ellos no estaban dispuestos a someterse al dominio central del sacerdocio – supuestamente bajo la orden de Aarón – y tuvieron que sufrir cruentamente las consecuencias. La Biblia sin embargo, cuenta esta historia desde la parcialidad del poder central bajo los sumos sacerdotes. Y lo muestra como que también el gran profeta Moisés y su hermano, fuesen defensores del sacerdocio absolutista. De otras fuentes, se sabe que Moisés fue en realidad un profeta mayor de Dios y que sólo se le atribuyó la parcialidad por el sacerdocio. Y que Aarón estaba del lado de Moisés y que no fue el sacerdote mayor, que en generaciones posteriores le imputaron. Pero la verdad, a veces sólo se puede sospechar. ¿Qué fue lo que realmente pasó?

¿Por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?

Según Números 16, muchos hombres de la tribu de Leví, que pueden realizar ciertas funciones sacerdotales, y hombres de la tribu de Rubén (en total 250), se rebelan contra el sacerdocio central y contra el derecho de poder acercarse de forma exclusiva a Dios. Ellos se quejan contra Moisés y contra Aarón e instan sobre la igualdad de todos los hombres ante Dios: “¡Basta ya de vosotros!”, así sus palabras. “Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?” (Números 16, 3)* 

El Moisés de la Biblia a esto reprocha a Coré y a su gente: “¿Procuráis también el sacerdocio? Por tanto, tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra Jehová; pues Aarón, ¿qué es, para que contra él murmuréis?” (Números 16, 10-11)

Aquí aparece ya al comienzo del conflicto, el efectivo método psicológico de intimidación del sacerdocio: El que se levanta en contra de los sacerdotes, supuestamente lo hace contra Dios.

 

Pero los hombres alrededor de Coré no se dejan intimidar: “¿ también te enseñorees de nosotros imperiosamente? ¿Sacarás los ojos de estos hombres? (Números 16, 13-14)

 

Lo que sigue muestra con que métodos draconianos y crueles, los sacerdotes mayores aseguran finalmente su autoridad.  

Demostración de poder del sacerdocio 

Ahora, supuestamente el Moisés bíblic ordena un ensayo de sacrificio: En un lado el Aarón bíblico y su gente, y en el otro lado, Coré y su gente “con sus mujeres, hijos y niños pequeños” (V. 27). El Moisés de la Biblia anuncia un juicio divino, que supuestamente también se produjo: Un terremoto y una oleada de fuego habría eliminado a las personas que no habían reconocido el sacerdocio de Aarón. En la realidad, esto más bien lo habrían causado acciones destructivas humanas y no la naturaleza, ya que la leyenda, de que aparentemente sacerdotes podrían influenciar sobre sucesos naturales, es tan antigua como el mismo sacerdocio.

Con los incensarios de los muertos, ahora es cubierto el altar: “Como señal de que ningún extraño, que no sea de la descendencia de Aarón, se acerque para ofrecer incienso delante de Jehová, para que no sea como Coré y como su séquito; según se lo dijo Jehová, por medio de Moisés.”

 

Entonces el autor sería Dios. De esta manera al correr de la historia, muchos pueblos sufrieron abusos de forma repetida – por ejemplo, como el dios de la guerra, quién le causaba en lo posible, un máximo de “pérdidas” de vidas humanas.

 

Pero la peor demostración de poder de los sacerdotes no puede quebrar la resistencia de las personas. Porque ahora el pueblo se rebela con mayor fuerza: “Vosotros habéis matado al pueblo del SEÑOR”.

 

A esto el SEÑOR, según la opinión de los sacerdotes mayores, habría ordenado el exterminio total del pueblo – como castigo por la desobediencia a los sacerdotes.

 

Y el SEÑOR habla, así dice el texto bíblico. “Y los consumiré en un momento” (V. 21). Y de repente una “plaga” habría sobrevenido sobre el pueblo y otras 14.700 personas habrían fallecido. El presunto giro de esta situación, en este terrible suceso, lo trae ahora por la mayoría del pueblo, el anteriormente despreciado sumo sacerdote Aarón. Porque durante la masiva mortandad éste le habría hecho un sahumerio a Dios, para expiar su supuesta ira, lo que según el relato, habría sido efectivo de inmediato. Después del sacrificio, Aarón se habría parado frente al pueblo y la mortandad habría terminado por el momento.

 

El sacerdote contra el cual fue la rebelión, según este relato aparece como el “salvador” que logró detener los asesinatos del aparente Dios airado, y que ahora se apiada de aquellos que no reconocen sus privilegios. Con esto su rol moral también es aumentado considerablemente. Él aparece ahora como el “buen” portavoz, frente a los portavoces “malos”. Y la falsa moral de la historia sería: Sin importar lo que es y lo que sucederá: Sigue al sacerdote, el es de Dios y sólo este te podría proteger contra su ira.

 

El pueblo es obligado a la sumisión

 

Una “Señal divina” (una vara floreciente) refuerza el poder de los sumos sacerdotes, y el pueblo desesperado debe sumirse. Las personas que sobrevivieron lo hacen de malas ganas: “He aquí nosotros somos muertos, perdidos somos, todos nosotros somos perdidos.

Cualquiera que se acercare, el que viniere al tabernáculo de Jehová, morirá. ¿Acabaremos por perecer todos?” (Números 17, 12-13)

El sacerdote trata de hacer creer a la gente, que la calamidad habría provenido de Dios. Y aprovecha la necesidad y desesperación de ellos, para sus propios fines: Pero ¡ay!, alguien se atreva en el futuro, de acercarse a Dios por si mismo, o sea, sin un sacerdote. De esto se trata principalmente en este conflicto: De la posibilidad de una eminente experiencia divina o la obligación, de poner a un sacerdote como “intermediario”. (Los grandes profetas de Dios, como Jesús de Nazaret, más tarde también se opusieron a los supuestos “intermediarios” y enseñaban a las personas un Dios “cercano”.) El dios de la Biblia cementó en esta parte el rol de los sacerdotes, y le da al pueblo respuestas en forma de nuevas instrucciones de culto, por ejemplo, sacrificar vacas. Lo que naturalmente debe ser ejecutado por el sacerdote.

 

La “proscripción” a los vecinos
 

No sólo corre mucha sangre del pueblo. Se adicionan nuevos llamamientos de genocidios contra otros pueblos. Por ejemplo “Prometed Israel al SEÑOR” renueva un voto, y dijo: “Si en efecto entregares este pueblo (Canaán) en mi mano, yo destruiré sus ciudades (Asesinar a todos). Y Jehová escuchó la voz de Israel.” (21, 2-3)

 

¿Si después de la “purga interior”, se agitará ahora alguna conciencia con los genocidios a vecinos? Con seguridad, personas honradas, que aún no han sido corrompidos también ahora habrán buscado la posibilidad de resistirse. Pero, cuando nuevamente personas del pueblo, trataron de oponerse al régimen totalitario de los sacerdotes, ahora son mortalmente mordidos por serpientes (Números 21, 4-9). Sólo mirar a una serpiente de bronce salvaría la vida – una nueva señal para la supuesta sanación a través de un culto. Esta serpiente de bronce marca el total e ilimitado poder del sacerdocio de la política interior e exterior del pueblo. Y el mensaje a todos los críticos es simple: El que se opone, es muerto. Y sólo quien participa, por ejemplo en las guerras de exterminio contra los pueblos vecinos, tiene derecho a vivir.

 

Naturalmente en esta parte se podría pensar: Quizás alguien haya inventado todo esta historia. O se declara, que las víctimas de a una anterior plaga de serpientes, fueron disidentes. Quizás estas personas simplemente fueron envenenadas. Lo que haya pasado – el que después representa o interpreta así la historia, este persigue una meta política también para el presente.

 

La resistencia de los profetas

 

Y el hecho es: El combate en contra del violento régimen sacerdotal sobre los hombres, continuó en Israel. Y estaba en pleno curso, cuando fue escrito algunos cientos de años después, el relato de “Coré y su gente”. A través de los profetas autorizados de Israel, como Amós, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, Oseas y muchos otros, este sistema, del siglo 6-8 antes de Cristo, que se basa en ejecuciones, intimidaciones, cultos y sacrificios de animales, es constantemente estremecido en su base. Y lo que los muchos profetas de Dios habían preparado, pudo haber traído el giro, posteriormente con el profeta Jesús. También Jesús, quien rechazaba los sacrificios de animales y que levantó en forma tan drástica levantó la voz en contra de los sacerdotes y teólogos de su pueblo (Evangelio de Mateo, capítulo 23) quiso producir un cambio en la forma de pensar. Él quiso acercar el amor de Dios a los hombres, para lo cual no son necesarios sacerdotes ni cultos. A lo contrario: Los teólogos guían hacia el error y a la perdición. El buscador de Dios honrado, debe ir a “su cuarto”, según Jesús en la prédica de la Montaña (Evangelio de Mateo 6, 5-13), donde cada uno pudiese hablar con su padre celestial.

 

Lo que hoy para algunos puede sonar como algo lógico, fue entonces una declaración radical de guerra al servicio sacerdotal con sus reivindicaciones desmedidas y mentirosas, de poder realizar un contacto con Dios. Pero la población se dejo nuevamente embaucar por la demagogia de sus sacerdotes, en vez de apoyar al pacífico revolucionario Jesús. Así lo dejaron – como a los otros profetas anteriores, ejemplo, Jeremías – fracasar, negándole finalmente el apoyo y el acompañamiento.

 

Pero aún cuando bajo Jesús no se llegó a un vuelco en la sociedad: Su mensaje del reino de Dios, que se encuentra “dentro” de cada uno de nosotros, cayó entonces en Israel muchas veces en suelo fértil y es para todas las religiones más actual que nunca. Las personas no necesitan a sacerdotes, por que en cada ser humano; en cada animal; en cada planta; en toda la naturaleza, vive Dios (ver Cristianos libres N° 1). Y más se acerca uno a Él viviendo según sus mandamientos. Y uno de ellos dice en forma muy simple: “No matarás”.

 

En relación al tema Moisés y el pueblo una reflexión fundamental: Verdaderos profetas de Dios en base a su vida intachable tienen una conciencia más amplia, con lo cual pueden sentir y construir una unión a Dios. Esto, por ejemplo, se puede presumir, por ejemplo, con Jesús. Esto no tiene nada que ver con cultos y sacrificios bestiales de animales, cuyas ordenanzas se le atribuyeron posteriormente. Sin embargo en la situación a la sazón es posible pensar también una rebelión contra un auténtico profeta de Dios, porque no apoyaba los vicios y desidias de los hombres. El argumento “Todos nosotros somos santos”, que anunció Coré y su gente, sería entonces un encubrimiento hipócrita de las verdaderas razones. El redactor de texto arriba mencionado, en este caso parte de la primicia que la rebeldía no es en contra del profeta autorizado (Moisés) por la revelación de Dios. Si no se dirige contra la voluntad de Dios de un sacerdocio, en cuya cabeza, de las posteriores generaciones de sacerdotes, pusieron en forma injusta al hermano de Moisés Aarón, para otorgarle una autoridad adicional a esta forma de gobierno. La crítica. “¿Porque os ponéis por encima de la comunidad del seño?” estaría justificada. La población de Israel trata de defenderse contra los inicios. Porque aquel mediante el camino cultural sacerdotal o incluso mediante sacrificios pretender un contacto hacia Dios, como es relatado por los sumo sacerdotes y sus séquitos, sólo certifica con esto su lejanía de Dios. Pero quedan algunas interrogantes, en lo que se refiere a la reconstrucción de los sucesos en el tiempo aquel. – Con nuevos resultados esta edición, en caso dado, será actualizada.

 

Ver también "El Teólogo N° 26" - La exhortación al genocidio en la Biblia
 

El texto se puede citar como sigue:

Revista “Der Theologe”, editor Dieter Potzel, edición Nº 13: Como los sacerdotes lograron el poder sobre el pueblo, Wertheim 2003, citado según www.theologe.de/sacerdotes.htm, redacción del 16.12.2006

 

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