EL TEÓLOGO
N° 32


Los Sacramentos y Rituales
de la Iglesia
 



Las dos grandes Iglesias en Alemania tienen siete, o dos sacramentos respectivamente. Para la Iglesia católica son los siguientes: 1.
El bautismo / 2. La confirmación / 3. La eucaristía / 4. La confesión / 5. La unción de los enfermos o extremaunción / 6. El orden sacerdotal / 7. El matrimonio – Y para las Iglesias protestantes son estos: 1. El bautismo / 2. La santa cena. Ocasionalmente se agrega como tercer sacramento la “confesión”. Como rituales se designan otras ceremonias, que allí no cuentan como sacramentos (como por ejemplo, la confirmación, el entierro, la consagración de banderas, etc.).


Jesús de Nazaret enseñó a los hombres a vivir según los Diez Mandamientos y su Sermón de la Montaña
(Ejemplo, El evangelio de Lucas 10, 25-27 o El evangelio de Mateo 7, 24) y de esta manera desarrollar primero en sí el Reino de Dios (ver El evangelio de Lucas 17, 21). Este reino también debería paulatinamente tomar forma como Reino de Paz en la sociedad (Ejemplo, El evangelio de Mateo 13, 31-32). Jesús no quería ningún culto ni tampoco estableció ni sacerdotes ni pastores. Tampoco instauró sacramentos, ni rituales.

 En la última cena con sus discípulos el pan y el vino sirvieron sólo de símbolos de la entrega de su vida. Pero de ello no debía resultar ninguna ceremonia ni tampoco ningún sacramento, sino que sus seguidores debían pensar en él e incluirle en todos sus actos, pensamientos y sentimientos.


La Iglesia, sin embargo, tomó como modelo a los antiguos cultos religiosos paganos con sus muchos “dioses”, o más bien “ídolos”, y estableció un servicio sacerdotal creando determinadas ceremonias, sobre todo los denominados “sacramentos” (literalmente = señales). Habilidosamente adoptó algunas partes de la enseñanza de Jesús y las mezcló con los antiguos cultos a los dioses. Como resultado se formó la Iglesia católica-apostólica-romana y posteriormente su sucursal, la protestante, donde se hacían extractos de la estructura del culto, para conseguir que fuera lo suficientemente aceptable para las personas instruidas.

 

En relación a la formación de esta edición del “Teólogo”: Desgraciadamente, por razones de tiempo, no fue posible hasta ahora presentar una amplia y completa explicación sobre la enseñaza de los sacramentos de la Iglesia a pesar de que los lectores lo solicitaban una y otra vez. Por otro lado, en muchas ediciones del “Teólogo” y en otras publicaciones se encuentran comentarios sobre los sacramentos y los ritos. Para encontrarlos con mayor facilidad los resumimos aquí algunas de ellos en una edición propia (Nº 32). Además, dada la ocasión esta edición será ampliada aquí y allá. 

 


 

 

  1.  Sacramentos y rituales

  2.  Bautismo

  3.  Santa cena, eucaristía

  4.  Confesión y penitencia

  5.  Primera comunión y confirmación

  6.  Extrema unción

  7.  Ordenación sacerdotal, respectivamente consagración de los pastores

  8.  Matrimonio eclesiástico

  9.  Entierro

10.  Culto mariano y culto a los santos

11.  Fiestas y costumbres eclesiásticas

 


 

1.   Sacramentos y Rituales

 

1.1. Documentos originales de la Iglesia católica-romana de la obra de Josef Neuner, Heinrich Roos, La fe de la iglesia en los documentos de la anunciación de las enseñanzas, revisadas por Karl Rahner y Karl-Heinz Weger, Regensburg 1971, edición 13 de 1992. Las siguientes tesis Nº 506, 509, y 510 son todas calificadas de “infalibles”:

 

1.1.1. – Tesis Nº 506: Aquel que diga que los sacramentos de la nueva alianza no fueron todos impuestos por Cristo Jesús, nuestro Señor, o que son más de siete o menos de siete, o sea: bautismo, confirmación, eucaristía, penitencia, extrema unción, orden sacerdotal y matrimonio, o que afirme que alguno de ellos no sea real y verdaderamente un sacramento, que sea excomulgado [Nota: Esto también significa: “posteriormente condenado eternamente en el infierno”].

 

1.1.2. – Tesis Nº 509: Aquel que afirme … que los hombres puedan sin ellos (los sacramentos) o sin el anhelo del interior que viene de la fe, alcanzar la misericordia de la exculpación sólo de Dios ..., que sea excomulgado [Nota].

 

1.1.3. – Tesis Nº 510: Aquel que afirme, estos sacramentos fueron sólo instituidos para alimentar la fe, que sea excomulgado [Nota].

 

 

1.2. Documentos originales de la Iglesia protestante de la obra Die Bekenntnisschriften der evangelisch-lutherischen Kirche, herausgegeben im Gedenkjahr der Augsburgischen Konfession 1930, 9. Auflage, Göttingen 1982 [Las Escrituras de la Profesión de Fe de la Iglesia protestante, editado en el año de conmomeración de la Confesion de Augsburgo 1930, 9a edición, Göttingen 1982]. La siguiente enseñanza de esta obra es fe obligatoria para los feligreses de la Iglesia protestante y cada pastor debe, por ejemplo, jurar sobre esto.

Confessio Augustana, artículo 5 – Para alcanzar esta fe [correcta protestante], Dios ha impuesto el servicio de la prédica, ha dado el evangelio y los sacramentos, mediante los cuales Él da el Espíritu Santo, quién hace surtir el efecto de la fe, donde y cuando quiere, en aquellos que escuchan el evangelio, que enseña que tenemos a un Dios bondadoso, por el mérito de Cristo y no por nuestro mérito, si creemos elloo. Y serán malditos aquellos, que enseñan que alcanzamos al Espíritu Santo sin la palabra encarnada del evangelio, por propia preparación, pensamientos y obras.

 

Nota: Según esto, también tendrán que ir al infierno, aquel que cree que puede salvarse sin ir a la Iglesia  Y sin los “medios” allí ofrecidos.

 

 

1.3. – En general se podría decir: La Iglesia reemplazó la religión interna y la ética del sermón de la montaña que trajo Jesús de Nazaret (El reino de Dios está dentro de vosotros) y su enseñanza sobre la fe activa (Aquel que hace la voluntad de Dios, llegará al reino de Dios) por la realización de cultos exteriorizados. Con esto se ata una supuesta acción de Dios al ritual eclesiástico.

 

 

1.4. – La Iglesia enseña que una determinada creencia y los sacramentos eclesiásticos son necesarios para la salvación, y no el actuar correctamente. Esto lo han enfatizado especialmente las Iglesias protestantes y la Iglesia católica, en menor o mayor grado, se ha unido a este concepto. Para la “acogida” de los sacramentos considerados como necesarios se necesita otra vez el culto eclesiástico.


 

1.5.1. – Qué cosas no ha tratado de hacer uno siendo aún estudiante de teología o más tarde siendo teólogo y pastor para poner en consonancia con la conciencia y la propias convicciones lo encontrado en la Iglesia. Un buen método parecía ser, imputarle a todas las acciones eclesiásticas, por cuestionable que fuesen, un significado simbólico razonable. Naturalmente esto debía estar más o menos en concordancia con las ofertas interpretativas en los libros de enseñanza. Se visitaban conferencias sobre “sacramentos” y sobre “ritos y rituales” y uno posteriormente se inmiscuía con ímpetu. El cirio del altar está por la “luz de Dios en el mundo”; el vino de la santa cena por la sangre de Jesús, “el cual además se comprometió por nosotros hasta la última gota de sangre”; el tirar tierra a la tumba, por lo “perecedero de la existencia”; El anillo de matrimonio, por la fidelidad “completa” (en caso necesario una segunda, tercera o cuarta vez); el agua bautismal para el “lavado interior del renacimiento”; la imposición de manos de parte del pastor, para la “cercanía de Dios” y mucho más que de todos modos se encuentra también de forma parecida en los antiguos romanos; los antiguos griegos; los antiguos egipcios, o en cualquier otra parte. Los símbolos, bajo ciertas condiciones, pueden ser benéficos – como posible impulso para una vida interior. Sin embargo no eran necesarios, y sobre todo no en este realce y en este entorno, y mucho menos todavía – lo cual se afirma de algunos sacramentos – “son necesarios para la salvación”. Pero las ayudas se convirtieron rápidamente en ataduras esclavizantes – lo contrario de lo que  Jesús de Nazaret trajo a los hombres.

 

1.5.2. En los tal llamados cultos de misterios, habían, por ejemplo, misas rituales con comunión, con vestiduras especiales, con altar, con agua bendita y monaguillos, con toque de campanas, arrodillarse, y naturalmente también existían templos externos con una determinada pompa. También había santos y devociones a santos, existió la veneración a la gran diosa madre de la cual posteriormente se formó la devoción mariana, así como había reliquias y festividades especiales para los santos o semidioses, había peregrinaciones y lugares a dónde peregruinar, procesiones, había sacramentos como el bautismo o la extremaunción – y todo esto tenía un significado especial en estos cultos, como más tarde también en las Iglesias. ¿Pero, para que todos estos rituales y ceremonias? ¿No es más fácil y directo acercarse a Dios?

 

1.5.3. – La luz de Dios también ilumina a través de las velas en mi sala de estar y para traer un poco luz al mundo primero tiene que haberse hecho la luz en mí. Entonces aprendo dejar actuar a Dios a través de mí. ¿Pero qué es lo importante aquí? Por ejemplo, primeramente ordenar la propia vida, por muy sorprendente que pueda sonar esto para algunos en relación a esto, porque el Espíritu de Dios también es el Espíritu de la claridad y de la rectitud. Por eso me preocupo primero de poner más orden en mis pensamientos y en mi hogar. Entonces ya no me distraigo tanto, si no que me concentro y con esto también estoy más alerta para Dios y mi entorno. Me ejercito también en comer y beber más lentamente – solo, en familia o con amigos me hago conciente de cómo Dios nos puede alimentar y dar de beber por medio de la Madre Tierra si la cuidamos y la mantenemos. La hostia y el sorbo del cáliz (sólo para protestantes) me los puedo ahorrar. Las visitas al cementerio tampoco me aportan nada, porque las almas hace tiempo que han abandonado sus cuerpos muertos y siguen su camino en el más allá ¿Para qué todo este culto en los cementerios por los cuerpos en descomposición? Sólo un culto a la muerte acostumbra una cultura de cementario tal. Y al pastor que estira su mano bendiciéndome le renumeran bien con el impuesto a la Iglesia o incluso le paga el estado, de lo que ya advirtió Miqueas cuando exclamó “sus sacerdotes enseñan por precio” (3, 11). Los buenos amigos nos abrazan gratuitamente y su ayuda no está atada a ningún impuesto religioso. Los matrimonios y las relaciones de pareja no necesitan de la bendición de la Iglesia, si no hombres y mujeres con un carácter fortalezido, si es que quieren tener éxito. Para una fiesta bonita se necesita un poco de fantasía y creatividad, pero no se necesita ninguna Iglesia ni ningún sacerdote que haga de maestro de ceremonias. Aquel que no bautice a su hijo por la Iglesia actúa incluso según la voluntad de Jesús, quien enseña: “Primero enseñad (es decir, “haced discípulos”), “y luego bautizad”. Jesús no habló de una especie de cristianización forzada de lactantes sin su acuerdo. Ni hablar de un rociar con agua a los recién nacidos, de fórmulas de bautismo y eventuales trajes de bautismo.

Estas prácticas se conocen, pero de antiguas religiones de misterios paganas, al igual que hoy existen muchos cultos más o menos mantenidos en secreto y ceremonias de los más diversos grupos.

 

1.5.4. – Es posible acostumbrarse a muchas cosas y los católicos se tienen que acostumbrar a algunas más que los más bien parcos protestantes, a los que sólo les han quedado restos de las antiguas ceremonias paganas: Ahí ya no hay tabernáculos, no hay rosarios; ningún sudario de verónica; no hay primera comunión, calendario de santos, trajes coloridos de sacerdotes (sólo un talar negro), no hay ninguna Mitra – sombrero en forma de cabeza de pescado de los obispos copiado del dios pez babilónico Dagon, ni ninguna reliquia. Sin embargo, que la hostia se saque del tabernáculo católico o de un armario de la sacristía protestante, que se rece el rosario o se reciten los textos protestantes del catecismo ¿Qué tienen que ver lo uno y lo otro con Dios? Al fin y al cabo todo eso le aleja a uno de Dios. ¿Por qué? Porque se ata a las costumbres y fórmulas verbales de una religión exteriorizada en vez de buscar a  Dios en el templo propio, en su interior, donde Dios quisiera estar más cerca de nosotros. Porque nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, el templo de Dios. Nosotros entonces nos encontramos constantemente en este templo y allí podemos tomar contacto con Dios en cada momento mediante una oración rezada desde el corazón, y no necesitamos ningún templo exterior como tampoco pisar ninguna Iglesia o arrodillarnos frente a ningún altar, si no únicamente frente al espíritu de Dios que está en toda vida.

 

1.5.5. – Que en cada altar católico legítimo debe estar incluido una reliquia o una parte de una reliquia, no lo supe durante mucho tiempo siendo pastor protestante, a pesar que como invitado protestante participaba en servicios divinos ecuménicos. Si sólo se dispone de un hueso de “san” Bruno para dos altares, entonces se saca simplemente un pedazo de este hueso. Solución de los problemas a la católica – una historia verdadera del año 2001. La reliquia – también un símbolo del cual se puede sacar un significado que suene bien en cada caso – es en la mayoría de los casos, una parte de un cadáver. Incluso cuatro Iglesias católicas (Charroux, Clulombs, Puy en Francia, San Juan en Roma) afirman, por ejemplo, tener el prepucio del miembro de Jesús, burlándose así del hombre de Nazaret, quién dio su vida por la humanidad – pero no en el sentido de la Iglesia, si no en forma práctica y directa. A uno le pueden dar náuseas al imaginarse estas y otras reliquias y quizás a más de uno se le quiten las ganas de ser un miembro de la Iglesia.

 
 

1.6. – El culto a Mitra conocía en total siete sacramentos, que sólo podían tener efecto con su consumación externa  igual, parece ser, que en la Iglesia católica. Bautismo y cena, en el culto a Mitra, eran considerados como sacramentos principales – lo que posteriormente se vuelve a encontrar en la Iglesia protestante, la cual sólo mantuvo esto cultos como sacramentos. Los actos de Jesús, en comparación con esto, no son sacramentos rituales.

 


 

 

2.   Bautismo  (ver tambien El Teólogo N° 40 - Bautismo eclesiástico - Anzuelo del Más allá)


2.1.
Documentos originales de la Iglesia católica-romana de la obra de Josef Neuner, Heinrich Roos, Der Glaube der Kirche in den Urkunden der Lehrverkündigung, revisada por Karl Rahner y Karl-Heinz Weger, Regensburg 1971, edición 13, 1992. Las siguientes tesis Nº 356, 544 y 545, son consideradas “infalibles”.
 

2.1.1. – Tesis Nº 356: Aquel que niegue que los recien nacidos deben ser bautizados, … que sea excomulgado … [Nota: Esto también significa “ser posteriormente condenado eternamente al infierno”] Pues lo que ha dicho el apóstol: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado entró la muerte, la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5, 12), no se debe entender de otra manera de cómo la Iglesia católica, extendida por todo el mundo, lo ha entendido desde siempre. Según la tradición apostólica también los niños que de por si aún no han podido cometer ningún pecado son bautizados para el perdón de los pecados, para que en ellos se purifique mediante el renacimiento lo que se les ha adherido con el engendramiento [Nota = Pecado original].

 

2.1.2. – Tesis Nº 544: Aquel que afirme, que los niños después de ser bautizados no son considerados como creyentes, porque todavía no creen realmente y por eso, cuando lleguen a la edad de discernimiento, deberían ser bautizados nuevamente, o que sería mejor suprimir el bautismo que bautizarlos sin un acto propio de fe y basado sólo en la fe de la Iglesia, que sea excomulgado” [Nota].

 

2.1.3.   Tesis Nº  545: Aquel que afirme que a los niños que son bautizados habría que preguntarles a una edad madura si quieren confirmar lo que los padrinos han prometido durante el bautismo, y que si responden que no lo quieren, que entonces habría que dejarlos a su libre albedrío y que no se les debería por ahora obligar a la vida cristiana sin otro castigo que el de dejarlos alejados de la recepción de la eucaristía y de los otros sacramentos, hasta que reflexionen algo mejor, que sea excomulgado [Nota].

 

Nota: Queda abierto en esta enseñanza “infalible”, cuál es la alternativa de la Iglesia al punto de vista allí “condenado”. Evidentemente se exige aquí como verdad de fe, que el lactante católico que fue bautizado sin ser consultado, no pueda ser más tarde liberado de la Iglesia si se ha decidido a abandonarla. Lo que esto podría significar en sus pormenores, lo muestra la historia de la Iglesia, donde los disidentes no sólo fueron excluidos durante siglos de los sacramentos, si no que fueron ejecutados. Al respecto la tesis Nº 382: La Iglesia debe “eliminar y exterminar con escrupuloso esmero lo que está en contra de la fe o lo que eventualmente podría dañar la salvación del alma”. Lo de “exterminar” en este caso se refería también las personas.

 

2.1.4. – Al credo de la Iglesia en los documentos de la anunciación de la enseñanza, se añade para la Iglesia católica-romana el obligatorio Codex Iuris Canonici, el código de derecho canónico.

Y ahí dice, por ejemplo, en la 3° edición que autorizó Juan Pablo II (auctoritate Ioannis Pauli PP. II promulgatus), Kevelaer 1989:

Can. 868, § 2: El niño de padres católicos, e incluso de no católicos, que esté en peligro de muerte puede ser lícitamente bautizado, aun en contra la voluntad de sus padres.

Can. 1366: Los padres, o quienes hacen sus veces, que entregan a sus hijos para que sean bautizados o educados en una religión acatólica [Nota: Por ejemplo, la protestante], deben ser castigados con una humillación u otra pena justa.

 

 

2.2. Documentos originales de la Iglesia protestante del libro Die Bekenntnisschriften der evangelisch-lutherischen Kirche, [Las escrituras de confesión de fe de la Iglesia protestante] publicado en el año de la conmemoración de la Confesión de Augsburgo 1930, 9° edición, Göttingen 1982. Las siguientes enseñanzas de estos escritos son ciencias obligatorias para los fieles de la Iglesia protestante y cada pastor tiene que jurar que las cumple.

 

2.2.1. – Confessio Augustana, artículo 2: Además, aquí se enseña que después de la caída de Adán todas las personas nacidas naturalmente se conciben y nacen en pecado, esto significa que desde el vientre materno todos están llenos de maldad y que por naturaleza no pueden tener un verdadero temor de Dios ni tampoco creer verdaderamente en Dios, además de que esta epidemia que se tiene desde el nacimiento, que es a su vez pecado original, es un verdadero pecado y por eso todos los que no son renacidos por el bautismo y el Espíritu Santo están condenados por la eterna ira de Dios …

 

Nota: La Iglesia protestante enseña así pues que el bebé inmediatamente después de nacer está “lleno de maldad” y que por eso, en caso de muerte y si no es bautizado por la Iglesia a tiempo, con lo cual supuestamente se le perdona el pecado original y se le da el Espíritu Santo, debe ir al infierno para siempre. El que no se cree esto según la fe protestante deberá sufrir toda la eternidad crueles castigos infernales.

 

2.2.2. – Confessio Augustana, Artículo 9: Sobre el bautismo se enseña que es necesario para la salvación y que es ofrecido por gracia; que también hay que bautizar a los niños, que con el bautismo agradan a Dios y están en sus manos, es decir, que son acogidos en la misericordia de Dios. Por eso, los que enseñan que el bautismo de los niños no es correcto serán rechazados [= eternamente condenados].

 

 

2.3. – Mediante el rito de consagración del bautismo de los lactantes ya se marca aparentemente con fuego un sello indestructible en los recién nacidos, igual que en las religiones de misterios. Al mismo tiempo los lactantes o los niños son afiliados para siempre a la Iglesia (salir de la Iglesia posteriormente sería posible sólo para liberarse del impuesto eclesiástico, pero no de la feligresía, véanse al respecto las declaraciones de dos lideres de la Iglesia). Después del bautismo se enseña a los niños ya entregados a la Iglesia – al contrario que en las indicaciones de Jesús – El rito de iniciación (respectivamente el sacramento de incorporación) proviene de las religiones de misterio helenísticas, y también eran practicados en el culto al dios Mitra, que después del culto eclesiástico era la segunda religión más poderosa en la antigua región mediterránea, en la que por cierto no estaba pensado aún para los lactantes. Este rito finalmente la Iglesia lo ha perfeccionado totalitariamente: Por dentro declarándolo “necesario para la salvación (Una palabra de Jesús sobre el bautismo en el espíritu, cuya veracidad es cuestionable (Marcos 16, 16), se falsifica relacionándola con su rito del agua). Y externamente, por ejemplo, con un “bautismo de emergencia de un niño en contra incluso de la voluntad de sus padres. Aquel que aún no quiere bautizar a su hijo (Si no dejar a la persona decidir posteriormente por sí misma), era anteriormente ejecutado por instigación a las Iglesias católica y protestante. Hoy por parte de ambas grandes Iglesias existe la amenaza de perder el puesto de trabajo. Sobre esto hay ejemplos documentados.


 

2.4. – Para el bautismo mismo: el traje bautismal, el cirio bautismal, los padrinos y el juramento bautismal, no provienen de Jesús, si no que también fueron tomados de las religiones de los misterios. El “pequeño exorcismo” aquí realizado (la negación de Satanás por parte del padrino en representación del niño, por ejemplo, hoy muchas veces atenuado) proviene de cultos arcaicos del tipo del vudú y tampoco tienen ni la más mínima relación con Jesús.



2.5.
El que es bautizazo deberá ser por ejemplo aceptado por Dios. Él tiene que ser bautizado a “la muerte de Jesús” (nuevamente un ritual mortuorio), para resucitar posteriormente. El “hombre viejo” es “ahogado” incluido el lactante. Prácticamente sobre todo se fomenta la afiliación a la Iglesia, a la cual, según la creencia de la Iglesia, no se puede renunciar ni siquiera retirándose de ella (más en relación a esto aquí). Lo que tiene lugar son además los sentimientos del momento, o sea, lo que uno hace de este acto. Todo lo demás es el “misterio de la Iglesia”.


2.6.
– La afiliación a la Iglesia se obtiene mediante el bautismo que normalmente se hace al lactante. En el bautismo del lactante, si se toma al pie de la letra la profesión de fe protestante, se trata de que se le perdonen los pecados al bebé. Después se continúa afirmando que se le transmitió el Espíritu Santo, que se le perdonó el pecado original, que se le liberó de él, que recibiría la bendición eterna. Sí, Dios mismo es el bautista. Por lo tanto, no sería un acto humano, si no que nosotros incluimos prácticamente a Dios. Esto vuelve a realizarse durante el entierro, si se vive tal como dice el credo. En este caso se afirma más o menos que “el fallecido está bautizado y ha creído”, o sea, ningún problema en el más allá. Entonces yo dije: “No, esto no puede ser” y se me confirmó cuando pregunté yo mismo a la gente qué es para ellos el bautismo. Para ellos también se trataba de algo muy diferente de lo que realmente debía tratarse. Y entonces siempre nos hemos puesto de acuerdo y hemos hecho juntos lo mejor de esto. Hemos tratado de reformar el bautismo, es decir, de entenderlo en la apreciación como lo entendían Jesús de Nazaret y Juan el Bautista, tal como era entendido en el cristianismo originario, o sea, un bautismo de dar la vuelta. El bautismo del arrepentimiento. El agua es entonces un símbolo de purificación. O sea: El bautismo sería la señal – como lo hemos entendido – para que pidamos perdón a nuestros semejantes, que Dios pueda renovar nuestra vida y nos dé la fuerza y el Espíritu Santo para ello. De esto se trata el bautismo. Pero como he dicho: Todo esto fue un intento de reformación dentro de la Iglesia. No es el estándar de la misma.

Explicacion: Los párrafos 2.6., 2.7.1. como 5.1.1., 5.1.2. y 5.1.3., son extractos de una conferencia de Dieter Potzel, inmediatamente después de la renuncia a su ministerio y la salida de la Iglesia en 1992. Reflejan la lucha por esta temática dentro de la Iglesia en los años anteriores. Después de 15 años (2007) el redactor puede expresarse con mucha más claridad.

 

2.7.1. – Sobre el bautismo de los niños: Yo ya no consideré correcto bautizar a los bebés porque es un desprecio al libre albedrío del ser humano. Al fin y al cabo uno tampoco inscribe a los recién nacidos a un partido político, si no que deja que posteriormente tomen su propia decisión de cómo quieren pensar políticamente. Esto se debería hacer también con cosas tan personales como la fe, es decir, dejar al niño que decida más tarde. Uno puede educar a los niños eclesiásticamente y explicarles, mostrarles e introducirles en todo, pero cada uno debe decidir por sí mismo cuando llegue el momento indicado. A esto se añade algo más: El lactante no puede arrepentirse y enmendarse. Por lo tanto el sentido original del bautismo de los bebés está totalmente equivocado. En la enseñanza de la Iglesia se dice que supuestamente se perdona el pecado original al lactante. Pero como pastor no hice de cada distorsión y falsificación del mensaje originario cristiano un tema y a los padres de los niños les ahorré las explicaciones de la Iglesia. Fundamentalmente no había un cuestionamiento. El bautizo de los bebés tenía que hacerse, nadie se cuestionaba el trasfondo, yo tenía que hacerlo porque era parte del trabajo y lo hice. En tiempos anteriores me hubieran ejecutado si no lo hubiera hecho ... (ver arriba).

 

2.7.2. – Los padres no querían que el niño se hiciera socio de la Iglesia ahora para después automáticamente convertirse en alguien que paga los impuestos de la Iglesia. O que le fuera perdonado el aparente pecado original o que se le hiciera una especie de exorcismo, y generalmente la mayoría tampoco creía que el bautismo fuese necesario para una supuesta salvación del alma del niño, como lo enseña la Iglesia. Simplemente querían la bendición de Dios para el niño, entendida como una especie de protección contra las desgracias y sufrimientos. Ellos mismo querían aceptar su responsabilidad como padres y los padrinos también lo querían así. Pero esto no era el sentido del bautismo. Expresado de otra manera: Los padres y los padrinos, en realidad, habrían deseado otro ritual que hubiera correspondido a sus deseos comprensibles, pero como esto no se les ofrecía en su entorno yo lo tuve en cuenta dentro del marco de ese bautismo protestante, pero debo dejar aquí bien claro que las ideas individuales que tengan algunos pastores en la Iglesia no son vinculantes, sino lo que dicen las escrituras de las confesiones de fe del siglo 16. Y por esto todos estos ensayos de reforma tampoco tienen un futuro. Al fin y al cabo desgraciadamente se esparce con esto el engaño sobre los verdaderosn contenidos de la enseñanza de la Iglesia (ver arriba).


 

2.8.1. – Una gran parte de los feligreses ya se han despedido de la institución Iglesia saliéndose de ella, pero la minoría sospechan que allí se reclama un cierto derecho de propiedad de sus almas.

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Así, por ejemplo, el ex obispo de la Iglesia protestante en Baviera, Johannes Hanselmann, escribió en el año 1985 en una carta: “Yo quisiera que reflexionen sobre que no se puede salir como si se estuviera en un club de una Iglesia de la cual uno ingresó mediante el santo bautismo [Nota de la redacción: Generalmente de forma involuntaria] porque se haya encontrado en otro lado algo que a uno le guste quizás más. No se puede anular tan fácilmente la alianza que Dios ha hecho con nosotros en el bautismo” (Carta del 6.9.1985).
Aquí se trata de acaparar a Dios para la Iglesia. Sin embargo la alianza de la cual habla aquí el obispo no tiene nada que ver con Dios.


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  El canciller de la diócesis de Innsbruck, Dr. Hermann Steidl, se marcó todavía un farol más grande con una carta referente al tema, en la que dio la siguiente información:

“Una finalización de la pertenencia a la Iglesia católica es por lógica imposible y tampoco está prevista. En lo que respecta a sus referencias sobre la ´salida de la Iglesia`, ésta es una institución de un estado religiosamente neutral, mediante del cual se hace posible a sus ciudadanos, de acuerdo a la jurisdicción estatal, evadirse de las consecuencias de su pertenencia a la Iglesia. Esta ´salida de la Iglesia estatal` no tiene ninguna efectividad sobre la pertenencia corporativa a la Iglesia católica, es decir, el que se ha salido sigue siendo católico desde el punto de vista de la Iglesia católica. La Iglesia católica evalúa, sin embargo, a este acto como ´abandono formal de la Iglesia católica` y sanciona esta renegación oficial con diferentes restricciones legales … lo que no se perjudican son los sacramentos mencionados por Usted, que siguen siendo válidos … si una vez fueron dispensados de una manera válida, ningún poder del mundo los puede extinguir” (Carta del 14.9.1998).

Naturalmente a los ancianos del Vaticano les gustaría que se pudiera dar alguna importancia a estas teorías en la vida propia. La mayoría de los ex feligreses ya no se dejan intimidar por este ruido de sacramentos y dan por finalizada su anterior afiliación de una vez por todas. Además que pueden sonsiderar con buena conciencia que la arrogancia colosal de seguir siendo considerados católicos por la Iglesia carece de importancia.
 

2.8.2. – Una institución como esta, que según su lógica ni siquiera permite una finalización de la “afiliación corporativa” se desenmascara a si misma, pues lo que aquí se insta a los miembros, generalmente reclutados sin ser preguntados mediante el bautismo de bebés, es una violación, y desde el punto de vista del mundo lisa y llanamente inconstitucional. En relación a esto dar un vistazo a las técnicas psicológicas de la Iglesia es revelador. Padres católicos, según el derecho canónico bajo amenaza de castigos eclesiales, están “obligados” a bautizar a sus bebés (Can. 867). Si no ponen en peligro también su eterna salvación. ¿A caso esto no es un intento brutal, de esclavizar espiritualmente al hombre? La afiliación a la Iglesia mediante el bautismo de bebés conlleva el carácter de una moderna cristianización forzada e infringe la libre determinación del individuo, la libertad de decidir a qué organización quiere pertenecer y a cual no. ¿Pero quien está detrás de estas enseñanzas? ¿A caso no es la “antigua serpiente” que logró traer sangre y terror durante siglos a la humanidad? Y que logró ingresar en las democracias con disimulo y a regañadientes, donde trata de imponer sus reivindicaciones, preferentemente con el uso de la violencia espiritual, porque el estado ya no está tan a su disposición como antes.


2.8.3. – Incluso los niños aún no nacidos y los no planificados son reclamados por la Iglesia. Un católico, por ejemplo, sólo se puede casar a la manera protestante si se compromete a que los posibles hijos sean católicos. Y un profesor católico de religión, sin esta promesa, no recibe el permiso de docencia de la Iglesia, sin el cual no puede ejercer por parte del estado (P.D.: Por cierto, las Iglesias dejan que el estado les subvencione 2.500 millones de Euros al año para las clases de religión de sus confesiones).

2.8.4. – Si nace un niño, parece que no hay nada más importante que la actuación rápida de la Iglesia. Así, por ejemplo, la Iglesia inventó el “bautismo de emergencia”, para señalizar que los niños que fallecen sin ser bautizados no podrían ver a Dios eternamente y vivir posiblemente por todos los tiempos en una especie de infierno más benigno. Sólo se libran de los castigos por pecados, ya que en el reducido lapso de su vida no tuvieron oportunidad de revelarse contra los mandamientos de la Iglesia. La Iglesia parte de la primicia de que los bebés están afectados con el “pecado mortal” que es el “pecado original”, y que “todas las almas que abandonen la vida” deben ir según la enseñanza de la Iglesia a la eterna condena.

Al respecto, en el libro oficial de enseñanza de la Iglesia de Neuner-Roos,
La fe de la Iglesia, sobre el infierno dice que “Las almas que sólo estuvieron cargadas con el pecado original [O sea, lactantes y niños pequeños] no verán nunca Dios” (Neuner-Roos, La fe de la Iglesia, pág. 530). Literalmente la tesis  926 oficial dice: “Las almas de aquellos que han fallecido en pecado mortal, aunque sea sólo el pecado original, descienden directamente al infierno, pero reciben castigos dispares” (pág. 554; más al respecto a este tema en El Teólogo Nº 18 – La fe de la Iglesia).

A pesar de comunicados posteriores, que la Iglesia cree en un “camino salvífico” también para estos niños (ver abajo), es casi imposible expresar en palabras, que intimidaciones y que coacción espirituales fueron aquí practicados sobre personas y todavía lo son. Esto puede ser confirmado expresamente por aquellos, que han sufrido con este terrible “envenenamiento divino” (ver el libro "Gottesvergiftung", Tilmann Moser). Y si a un católico a la fuerza, después de largas cavilaciones espirituales logra escaparse, entonces esto con mayor razón pertenece a los “pecados mortales”, cuya consecuencia sería la eterna condenación (esta vez inclusive los tormentosos castigos). Esto es enseñanza válida de la Iglesia, aún cuando el canciller del obispo de Innsbruck, se cuida, explicar esto en una carta a un contemporáneo crítico.

2.8.5. – Así sucedió, que el papa Pío IX (1792-1878), canonizado por Juan Pablo II el 3 de septiembre del año 2000, hizo secuestrar a un niño de padres judíos de 7 años de la ciudad de Bologna (que oficialmente pertenecía al estado de la Iglesia), trayéndolo al Vaticano. De esto podemos estar seguros ya que, al fin y al cabo, la versión oficial dice: El papa sabía por la policía de la existencia del rapto ¿Qué sucedió?

Cuando al lactante Edgardo Mortara (nacido en 1852) parecía tener problemas de salud, la niñera católica-romana le hizo un bautismo de emergencia. Algunos años más tarde, las autoridades eclesiales de Bologna comunicaron este bautismo de emergencia al Vaticano, y los juristas del Vaticano comenzaron a pensar. Mediante el bautismo de emergencia del la niñera, el niño, según el concepto católico-romano, pertenece al “cuerpo” de la Iglesia y sus padres judíos ya no eran adecuados para la educación del niño, según la opinión de los clérigos. Todas las amenazantes verdades de fe indicados en El Teólogo N° 18, encontraron aquí su aplicación práctica. La policía les quitó el niño a los desesperados padres y lo llevaron secuestrado al Vaticano. Los padres nunca recibieron de vuelta al niño. En vez de esto fue adoptado por el papa Pio IX, educado estrictamente católico y transformado en un sacerdote obediente y sumiso. ¡Y cuidado, si hubiera vuelto a sus raíces!

 

2.8.6.   Para decirlo nuevamente de forma clara: Las enseñanzas de la Iglesia en relación a este tema son puros disparates y sólo sirven para mantener dependientes a las personas mediante el miedo y el sentimiento de culpa.

Mientras tanto cada vez más honrados buscadores de Dios se despiden de la Iglesia y de sus acciones amenazantes y sus dudosos ofrecimientos de salvación, haciéndolo primero por dentro. Lo que les ayuda mucho es la certeza de que Dios es el Dios de la libertad y de ninguna manera una instancia eclesial ligada a los sacramentos de la Iglesia.

El paso externo de salir de la Iglesia sería  más tarde o más temprano la consecuencia lógica, pero muchos sopesan si la permanencia aparente en la Iglesia no es lo más conveniente. De todos modos, interiormente se puede creer lo que se quiere y nadie lo puede impedir. El que piensa así, subestima la situación. También una pequeña puerta trasera le da la posibilidad a la Iglesia volver a meterse, y no se debenmirar sólo los sucesos exteriores en el mundo material. Para la Iglesia es importante juntar las almas de los católicos en el más allá y seguir guiándolas según su sentir, no importa lo que esto signifique. En todo caso uno sigue perteneciendo a la misma, sigue siendo una hoja en un árbol genealógico de asesinato y crimen, sin importar las justificaciones que se han concebido para esto. 
 

 

2.9.1. – Amenaza de castigo a padres jóvenes: Aquel que no bautice eclesiásticamente Necesidad y miseria siempre fueron un buen caldo de cultivo para la Iglesia, para encontrar oídos a sus ofertas de salvación. Y estos aceptaban, pagaban de por vida impuesto eclesial y se fiaban de las promesas de salvación de la Iglesia. Aquel que cree y esta bautizado será “dichoso”, se dice por ejemplo en la Iglesia protestante, donde, con lo que hace el pastor o el sacerdote, con el bautismo, actúa supuestamente Dios aceptando al niño durante el sacramento. ¿Pero qué clase de dios es el que enseña la Iglesia católica durante siglos, que no acepta a niños no bautizados y que, en caso de fallecimiento, los manda eternamente al llamado “limbus infantium” (El lugar para niños no bautizados)? En este “espacio para niños no bautizados” se supone que los niños no sufren castigos por pecados, pero estarían eternamente excluidos de la contemplación de Dios. Eso es para la Iglesia una forma más benevolente del infierno (sobre la revisión católica de este concepto ver más abajo). Con esta malévola intimidación, la Iglesia católica obligó durante siglos a bautizar a los bebés. Tanto como por exigencia de la Iglesia católica, como también de las Iglesias protestantes, muchas personas que no se dejaron intimidar fueron ejecutadas. Así por ejemplo, el reformador Philipp Melanchthon exige en un informe redactado en el año 1536 por encargo de la universidad de Wittenberg, “que los tercos sean también ejecutados”. Este informe fue redactado con el acuerdo de Martín Lutero.

 

2.9.2. – Sin embargo, hoy el estado limita la preterición de derecho de las Iglesias sobre la vida y la muerte, pero el pavor de la tradición muchos aún no lo tienen presente. Para aminorar esto, la misma Iglesia se adecua al espíritu de la época y encomienda entretanto a los niños fallecidos no bautizados a la misericordia de Dios (catequismo, Nº 1261). Con esta formulación la Iglesia deja concientemente abierto si su Dios tiene o no un camino de salvación para estos niños. En complementación a esto, la “Comisión Internacional Teológica” del Vaticano, después de tres años de deliberaciones (P.D.: ¿Quién financia esto?) ha llegado a la conclusión algo más avanzada de “que existen bases teológicas y liturgias que hay que tomar en serio, que dan la esperanza de que el lactante que no fue bautizado pueda ser redimido al morir” (Spiegel online, 20.4.2007). La idea que existió hasta ahora de la existencia de una “antesala que sería el lugar” de estancia eterno de esos niños era “demasiado severa”. Sin embargo deja un lugar a la duda diciendo: “Hay buenos motivos para tener esperanza de que también esos niños serán salvados, pero no se puede hablar de ninguna manera de que esto sea seguro” (Netzeitung, 23.4.2007).

Además, a los padres que no quieren bautizar al neonato se les sigue infundiendo miedo y terror. Se supone que están “impidiendo” a sus hijos “llegar a Cristo” (Nº 1261). En el código de la Iglesia católica se lee que “Los padres tienen obligación de hacer que los hijos sean bautizados en las primeras semanas; a ser posible después del nacimiento” Codex Iuris Canonici (CIC, Can. 867). La argumentación para esto se encuentra nuevamente en el catecismo. También los niños necesitan “el nuevo nacimiento en el Bautismo para ser librados del poder de las tinieblas y ser trasladados al dominio de la libertad de los hijos de Dios … Por tanto, la Iglesia y los padres privarían al niño de la gracia inestimable de ser hijo de Dios si no le administraran el Bautismo poco después de su nacimiento” (Nº 1250). Si los padres ven esto de otra manera serían “herejes”, ya que en el catecismo dice: “Se llama herejía a la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse como fe divina y católica, o a la duda pertinaz sobre la misma; apostasía es el rechazo total de la fe cristiana” (Nº 2089), en la que se incluye la necesidad del bautismo de lactantes, para que aquellos logren la salvación total. La consecuencia de esta negación o de esta “pertinaz duda” aparece en Can. 1364 del CIC: El apóstata de la fe [católica], el hereje o el cismático [que no se subordina al papa] incurren en excomunión latae sententiae.” Y una falta que se castiga con la excomunión es un “pecado capital”. Y esto tiene como consecuencia la condenación eterna, por loque la Iglesia permite anular el castigo en caso de peligro de muerte (CIC, can. 1335).

 

2.9.3. ¿Pero que sucede con un católico que bautiza a su hijo en la Iglesia protestante, porque, por ejemplo, uno de los padres es protestante? Al respecto la Iglesia dice oficialmente: “Los padres o los sustitutos de los mismos que entreguen a sus hijos para que sean bautizados o educados en una religión no católica [por ejemplo la protestante], deben ser castigados con una humillación u otra pena justa” (CIC, can. 1366). Dejando al feligrés sin claridad sobre la magnitud del castigo, lo que provoca miedos adicionales. Una medida coercitiva especialmente dura es la obligación para los católicos de bautizar católicamente a los bebés en peligro de muerte, también sin la autorización de los padres, o sea, el bautismo de emergencia. Literalmente dice: “El niño de padres católicos, e incluso de no católicos, en peligro de muerte, puede lícitamente ser bautizado, aun contra la voluntad de sus padres” (CIC, can. 868 § 2). Esto, por ejemplo, en el siglo 19 llevó a que una niñera católica en Bologna, bautizara católicamente a un infante judío y a que éste le fuera extraído a sus desesperados padres y llevado directamente al vaticano, donde fue educado rigurosamente católico (más al respecto ver aquí). Todos estos contenidos de fe aquí nombrados, en nuestros tiempos son manifestados raras veces en forma directa. Así por ejemplo en el catecismo, no se encuentra la frase en forma literal, que a una excomunión le antecede un “pecado capital”. Pero por supuesto se presupone. Ya que en el código se diferencian sólo dos tipos de pecados. Entre otras cosas, dice literalmente: “La distinción entre pecado mortal y venial, perceptible ya en la Escritura se ha impuesto en la tradición de la Iglesia” (Nº 1854), donde ya, el apartarse del dios de la Iglesia y dirigirse hacia un “bien menor”, es considerado como un pecado mortal (Nº 1855). Antes se ejecutaban a las personas por miles, por esta razón. Pero muchas atrocidades, se prefiere hoy en día considerarlo como “Misterios de Dios”, en vez de nombrarlos directamente por su nombre. Si no, de otra manera muchos más contemporáneos reconocerían como los humanos son mantenidos con miedo y dependencia por la intimidación de la creencia de la Iglesia.

2.10. – Extracto de
Der Theologe aktuell del 30.04.2007 – Once Iglesias reconocerán en el futuro sus bautizos en forma multilateral – ¿Quién más quiere entrar en el estómago de la Hydra?
– En un evento del 29.4.2007 en la catedral de Magdeburg, las Iglesias católicas-romanas de Alemania reconocieron el bautizo de las Iglesias protestantes (EKD) ortodoxas e Iglesias antiguas orientales, como también el de algunas Iglesias libres, en total once Iglesias. Si, por ejemplo, un feligrés de una Iglesia de esta asociación cambia de Iglesia, entonces su bautismo original es reconocido por ésta. La Hydra de la mitología griega, sin embargo, sólo tiene nueve cabezas, pero en sus entrañas aún hay mucho espacio.     

Todas las Iglesias participantes practican el bautismo de lactantes, que Jesús no ha enseñó. Él dijo: “Enseñad y luego bautizad”. El bautizo en las Iglesias es siempre un bautismo ritual con agua, que basa en su “necesidad para la salvación” la afiliación a las instituciones correspondientes (eventualmente también un impuesto obligatorio eclesial). Con Jesús y el cristianismo originario no existía la afiliación, ni mucho menos una necesidad de un bautismo con agua para salvarse. La frase atribuida a Jesús en Marcos 16, 16: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo”, es una falsificación. Así también la ciencia teológica de las Iglesias advierte sobre el “falso” y posteriormente adicionado final del evangelio de Marcos (Marcos 16, 9-20). Jesús tampoco enseñó un bautismo con agua para adultos, si no que cuando hablaba del bautismo, normalmente se refería al bautismo en el Espíritu Santo. Así también explica Juan el Bautista: “Yo os bautizo con agua para el arrepentimiento; pero el que viene después de mí es más poderoso que yo; él os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego” (Mateo 3, 11 y Lucas 3, 16). El bautismo en el Espíritu de Jesús debería reemplazar posteriormente el bautismo con agua de Juan, que era una señal de cambio y arrepentimiento. Las Iglesias oficiales desconocen sin embargo el bautismo sólo en el espíritu. Tampoco el arrepentimiento tiene un papel importante y eso que era el punto central del bautismo con agua de Juan. Un lactante, por ejemplo, no puede arrepentirse y la mayoría de los bautizados son lactantes. La idea de la penitencia se sembró sólo de forma superficial en los dogmas de la Iglesia, para poder tener una referencia bíblica y enmascarar mejor el origen del sacramento de los antiguos cultos idólatras. De hecho las Iglesias tomaron como modelo los cultos de los antiguos dioses y monarcas y sus ritos de consagración y acogida (los tal llamados “ritos de iniciación”). Ellos institucionalizaron así un bautismo con agua como en los antiguos cultos paganos, haciendo lo contrario que Jesús .

A fin de cuentas las once Iglesias que reconocen entre sí sus respectivos bautismos, bautizan en nombre de un supuesto dios de la trinidad”, que fue elevado a dogma por la Iglesia católica en el concilio de Nicea en el año 325. Nada tiene que ver esta imagen del Dios de la “trinidad” con Jesús de Nazaret y los cristianos originarios. La única referencia bíblica al final del Evangelio de Mateo (28, 19: “Id y bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”), es comprobadamente una falsificación del siglo 4 y no existe en manuscritos bíblicos anteriores (por ejemplo en manuscritos del padre de la Iglesia Eusebio antes de 325, o en citas de los padres de la Iglesia Justiniano y Aphraates). Tampoco los cristianos originarios bautizaban con agua, y en caso de que fuera así, lo hacían siempre “en el nombre del Señor, Jesús” o “en el nombre de Jesucristo”. Ver, por ejemplo Hechos 8, 15; 10, 44-48; 19, 3-5. Si la imposición del bautismo “trinitario” en el evangelio de Mateo fuese auténtica, Pedro, los apóstoles y Pablo habrían infringido esta norma, y sólo la Iglesia lo habría hecho bien.

Cristianos originarios “bautistas” que desenmascararon todo este sistema de culto eclesial fraudulento hace ya 500 años, fueron ejecutados por incitación de las Iglesias católica y protestante (ver El Teólogo N° 1 y El Teólogo N° 3).

 

2.11. – El báutismo de lactantes - Nace un niño. Según la enseñanza católica, para los recién nacidos ser bautizados ahora es necesario para su salvación (catesismo católico 1277). Los padres tienen el encargo (1251) de llevar al niño al bautismo – de otro modo le privarían al niño de la incalculable merced de llegar a ser hijo de Dios (1250). El niño si muere sin ser bautizado, no lograría estar en la “contemplación de Dios”, o sea, no entraría en el cielo, porque el pecado original sigue pegado a el (Neuner-Roos, 526). También según la enseñanza luterana, el bautismo es “necesario para la salvación”. Para hacer presión psicológica se ha previsto suficientemente: ¿Quién quiere arriesgarse que el niño no llegue a Dios, es decir, llegar posteriormente al infierno, aún cuando esto sólo se expresa en forma indirecta? Aquí los padres   no sólo han temer por la salvación del alma del niño, sino también para la propia, si no actúan como lo exige la iglesia.

Por lo tanto el niño es llevado al bautismo. Recibe un traje bautismal, una vela bautismal, es ungido y es regado con agua. Los padres o padrinos pronuncian, en nombre del pequeño, quien aún no puede comprender ninguna idea, una “promesa bautismal” y los malos espíritus son expulsados.
Para fundamentar esta ceremonia, las iglesias se acogen a una aparente expresión de Jesús de Nazaret quien, según la Biblia, habría dicho: “Por tanto id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre,  del Hijo y del Espíritu Santo”
(Mateo 28, 19). Pero la mayoría de los científicos son de la concepción que justamente esta parte, es una adición posterior a la Biblia o sea, una falsificación. Sospechoso es ante todo el llamado a la trinidad – porque en el año 381 ésta fué establecida como un dogma. Además: Si esta parte fuese auténtica, entonces es interpretada falsamente a conciencia. Pues esta frase “haced discípulos”, en el texto original griego tiene el significado “enseñad les”. Así también lo tradujo Lutero y así se decía en las Biblias luteranas hasta el año 1956, antes de que fuera reemplazado por “haced discípulos”. Según esto, primero hay que enseñar a las personas y luego bautizarlas y posteriormente, seguir enseñando. A un lactante naturalmente no se le puede enseñar – pero si se les puede hacer cautivos. Para que permanezca en lo posible, como un miembro pudiente pagador de la iglesia oficial. Esto no lo quiso Jesús. En tiempos de la reforma, en muchas personas despertó la conciencia de que no es cristiano ingresar a un niño pequeño a una institución mediante un bautismo a la fuerza, y con desprecio de su libre voluntad. Pero los bautistas, que rechazaban el bautismo de niños fueron sangrientamente perseguidos y exterminados, tanto por la iglesia católica como por la iglesia luterana.

¿Qué quería Jesús? - Él sin embargo se dejó bautizar por Juan el Bautista. Pero esto fué un símbolo para su unión con Dios. Jesús mismo no bautizó con agua. Él les enseñaba a los hombres a mantener los mandamientos de Dios. El que hace esto recibe el bautismo en el espíritu, que no tiene nada que ver con una ceremonia. Jesús respetaba la libre voluntad de las personas. También los cristianos originarios no bautizaban a los lactantes. Esto comenzó a finales del siglo 2. La iglesia ceremonial en formación, adoptó por la simpleza, numerosos ritos y detalles de los antiguos cultos de misterios que entonces estaban ampliamente difundidos en el ámbito del mediterráneo: El rociado con agua, el soplo del niño para la expulsión de los espíritus malos, la vestimenta bautismal blanca, la vela bautismal, los padrinos, el juramento bautismal – todo esto son practicas paganas, pero no cristianas.  
La enseñanza católica:
¡Los niños no bautizados van a la parte más clemente del infierno! Según la enseñanza católica “las almas que están en pecado mortal y abandonan la vida” deben ir al infierno eterno. Las que sólo estaban cargadas con el pecado original [que vale como pecado grave] pierden la “contemplación de Dios” (Neuner-Roos, La Fe de la Iglesia, pág. 530). Con esto se refiere a los lactantes y niños pequeños no bautizados. “Para las almas con pecados personales”, existe el infierno y el más allá “en tormentos infernales”. El peligro de no sólo perder la “contemplación de Dios” sino además, sufrir tormentos infernales por toda la eternidad, para un niño no bautizado empieza cuando puede distinguir entre el bien y el mal y puede cometer pecados graves. Últimamente la iglesia complementa esto, que igualmente se puede recomendar a la misericordia de Dios a niños fallecidos no bautizados. Evidentemente aquí se deja abierto si con esto, algo cambia en las zonas más clementes del infierno. La relación de los hombres con Dios, a pesar de esta pequeña complacencia al sano entendimiento humano, en todo caso seguirá siendo envenado.


 



 

3.  Santa cena o eucaristía

3.1. – Documentos originales de la Iglesia católica-romana de la obra de Josef Neuner, Heinrich Roos, Der Glaube der Kirche in den Urkunden der Lehrverkündigung, revisado por Karl Rahner y  Karl-Heinz Weger, Regensburg 1971, edición 13, 1992. Las siguientes tesis 577, 578, 580, 582, 585, 587, 607, 608 son supuestamente “infalibles”:

3.1.1– Tesis Nº 577: Aquel que negare que en el sacramento de la santa eucaristía está verdaderamente, realmente y esencialmente el cuerpo y la sangre juntamente con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo y por consiguiente todo el Cristo, y que sostuviera que él está sólo como señal y como símbolo que sea excomulgado [Nota: Esto significa también “posteriormente condenado eternamente al infierno”].


3.1.2.
 – Tesis Nº 578: Aquel que afirme que en el santísimo sacramento de la eucaristía permanece la sustancia del pan y vino juntamente con el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, y aquel que niegue la transformación extraordinaria de toda la sustancia del pan en cuerpo y de toda la sustancia del vino en sangre, donde lo único que queda del pan y del vino son la apariencia – a esta transformación la Iglesia la denomina transustanciación –, que sea excomulgado [Nota].

3.1.3. – Tesis Nº 580: Aquel que afirme que en el maravilloso sacramento de la eucaristía, después de realizada la bendición, no permanecen el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, si no que sólo cuando es consumido, pero no antes ni después, y que en las hostias o pedacitos de pan, que después de la comunión son guardados o que sobran, no permanece el verdadero cuerpo del Señor, que sea excomulgado [Nota].

3.1.4. – Tesis Nº 582: Aquel que afirme, … que [a Cristo en la hostia] no se le debería llevar festivamente en procesiones según la loable y generalizada costumbre y uso de la santa Iglesia o no mostrarlo públicamente al pueblo para la adoración …, que sea excomulgado [Nota].


3.1.5.
– Tesis Nº 585: Aquel que niegue que cada cristiano de ambos sexos que alcance la edad en la que obtiene la capacidad de discernimiento, debe asistir cada año por lo menos para pascua a la comunión, según la prescripción de la santa madre la Iglesia, que sea excomulgado [Nota]
.


3.1.6.
 – Tesis Nº 587: Aquel que afirme que la sola fe es una preparación suficiente para gozar el sacramento de la santa eucaristía que sea excluido [Nota]. Para que no se disfrute de un sacramento tan elevado en la muerte y la condenación de una forma idigna, esta sagrado concilio eclesiástico determina y explica [Trento 1551], que aquellos, cuya conciencia los inculpa de un pecado capital, por mucho que crean tener el arrepentimiento, deben sin embargo realizar la confesión sacramental, si pueden encontrar a un confesor.


3.1.7.
 – Tesis Nº 607: Aquel que afirme que mediante las palabras “Haced esto en mi memoria” Cristo no ordenó sacerdotes a los apóstoles, o que con esto no había mandado que ellos mismos y los otros sacerdotes sacrificasen su cuerpo y su sangre, que sea excomulgado [Nota]
.


3.1.8.
 – Tesis Nº 608: Aquel que afirme que el sacrificio de la misa es sólo una declaración de alabanza y de gracia o que es sólo la memoria del sacrificio en la cruz, pero que no es un sacrificio de penitencia, aquel que afirme que sólo le otorga beneficio al que comulga y que no se debería sacrificar para los vivos y los muertos, para pecados, castigos, como expiación y otras necesidades, que sea excomulgado [Nota]
.

 

 

3.2. – En relación a la enseñanza de la Iglesia protestante ver por ejemplo, 3.6.1. y 3.7.3., donde la enseñanza católica es comparada con la protestante.



3.3.
  Edificios pomposos de piedra e iglesias ornamentadas con oro, (igual que en antiguos cultos politeístas) son honrados en la Iglesia como casas o catedrales de Dios. La presencia de Dios en todas las formas vivientes es rechazada, ya que para experimentar esta presencia no son necesarios los cultos, ni las ceremonias ni los sacerdotes. Por eso la Iglesia siempre va a rechazar esta creencia, intentando por el contrario apresar a Dios en una hostia (el supuesto “cuerpo de Cristo”) “transformada” por un sacerdote, y se guarda en un tabernáculo (vitrina), que es el supuesto “recipiente sagrado”, la custodia. Los sacerdotes paganos también realizaban parafernalias comparables.

 Hostienverehrung

Se honra a la hostia en el custodio. En realidad el espíritu de Dios ya se encuentra en ella antes de la “transformación” católica, ya que es omnipresente. 

Un espectáculo como ese sería una abominación para Jesús, ya que es un hombre que piensa de forma natural, un hombre del pueblo y no un hombre de la Iglesia.

 

 

3.4.  –  Una “santa cena ritual con altar, monaguillos, trajes rituales, hostias, agua bendita, incienso y una “luz eterna” existía en el culto a Mitra y en otros cultos de misterios antiguos. La Iglesia lo adquirió de ellos y lo cambió por lo transmitido por Jesús. Los paganos de aquellos tiempos se comían a su dios en una cena ritual de manera parecida a como lo hacen posteriormente los católicos, y así se unían mágicamente con él. Esto se conoce de los cultos a Dionisio, Attis y del culto a Mitra. Los seguidores de Osiris, en la “comida sagrada” se comían realmente la “carne” de las víctimas sacrificadas para este dios, costumbre que también fue adquirida por la Iglesia católica. La forma externa de la misa católica fue tomada hasta el último detalle de los antiguos cultos de misterio: Altares, monaguillos, juntar manos, arrodillarse, campanitas, etc. son rituales paganos. Con Jesús no había ninguna de estas ceremonias.


 

3.5.  Con la cena o la eucaristía se “actualiza” casi a diario la ejecución de Jesús. Se interpreta como ofrenda de sangre para la expiación de la culpa de la humanidad, porque el dios enseñado en las Iglesias aparentemente exigía antes sacrificios de animales como expiación de la culpabilidad humana. Esos rituales fueron reemplazos con la cruel muerte de Su Hijo que fue interpretada como un sacrificio de sangre. El pan y el vino se transforman con este ritual en la carne y la sangre de Jesús al pronunciar el sacerdote las palabras de transformación preestablecidas (En el “cuerpo de cristo”, o bien, en la “sangre de Cristo”, los católicos lo llaman “transubstanciación”). Y aquí se presenta la pregunta: ¿No recuerda todo esto a fórmulas mágicas, como las de muchas leyendas y cuentos de hadas? Estos sólo funcionaban cuando el mago pronunciaba exactamente la correcta fórmula mágica. Si por el contrario el hechizo fuera equivocado no sucedería nada. En la eucaristía posiblemente sólo se trate de un abracadabra, o de una engaño, a menos que alguien movilice para ello fuertes fuerzas de pensamientos que eventualmente podrían causar ciertos efectos, como es costumbre en el Vudú o en otros cultos, por ejemplo. El efecto deseado no es la consecuencia de una fórmula mágica, del ritual o del sacramento eclesiástico, si no que es la consecuencia de energías de pensamientos activadas.


 

3.6.1. En el sacramento de la cena de la Iglesia, la oblea es transformada en la carne de Jesús, el cuerpo de Cristo, que al final se lo comen los creyentes. Y esta ceremonia no es entendida como un consumo simbólico del cuerpo de Cristo (como, por ejemplo, en la Iglesia protestante reformada en Suiza), si no que es considerado una ingesta real de un pedazo del cuerpo de Jesús. Esto también es válido para los cristianos protestantes, donde, sin embargo, la magia sólo se mantiene durante el acto de la cena, y para la cual la oblea, a pesar de su nueva función como “cuerpo de Cristo” también mantiene su antigua función como una simple oblea. Por eso para los protestantes la oblea vuelve a ser una simple oblea después de terminar la ceremonia eclesiástica. Para los católicos es diferente: una oblea que haya sido “transformada” una vez por un sacerdote, seguirá siendo por siempre un pedazo del “cuerpo de Cristo”, y un vino “transformado” seguirá siendo por siempre la “sangre de Cristo”. Esto, por ejemplo, resulta práctico a la hora de confesar el alma en las clínicas o en los hospitales. Mientras que el sacerdote católico puede llevar la hostia, presuntamente “convertida” para siempre en el cuerpo de Cristo, de sala en sala, el pastor protestante debe comenzar nuevamente con la ceremonia sala por sala. Este culto en ambas variantes no tiene la más mínima relación con Jesús de Nazaret, cuyo cuerpo sería ingerido en todo caso. Jesús se reunió con sus apóstoles para celebrar una cena y conmemoró Su entrega y la de su vida – al igual que la de la Madre Tierra – incondicionalmente por su semejantes. Y como la vida está en todo – tanto en el hombre como en los frutos de la tierra – una comida juntos puede llegar a ser un símbolo del destino del hombre y de la comunidad. Pero la Iglesia lo transformó en un culto materialista, que le exige en parte al creyente pensamientos absurdos. Así el católico debe creer que “toda la sustancia del pan” se transforma completamente en el cuerpo de Jesús. La que hasta ahora era “sustancia del pan”, hasta ese momento su “esencia”, se estaría perdiendo completamente, mientras que la composición química del objeto del culto permanece invariable (lo que también se puede demostrar en un laboratorio correspondiente). Si el católico no cree esto, por su incredulidad llegará a parar aparentemente al infierno eterno (ver, por ejemplo, Neuner-Roos, La fe de la Iglesia).

 

3.6.2. – Si al creyente se le mostrara consecuentemente que según su propia creencia se ha comido un pedazo de carne humana como si fuera un caníbal, en la mayoría de los casos lo rechazaría porque la idea en sí ya le parecerá siniestra. Sin embargo es lógica, aún cuando los teológos acróbatas de la palabra tratan de construir su propia lógica absurda en las Iglesias (ver arriba). Así, al final sólo queda  la experiencia de cada uno de los creyentes, que tampoco siempre ha experimentado lo que debería.

Ejemplo: El cristiano de iglesia Armin Meiwes que se dio a conocer como el “caníbal de Rotenburg”, al comer a su conocido Bernd Brandes después de haberlo descuartizado él mismo, se sentía igual que en la “sagrada cena” de la Iglesia que hacía años que tomaba.
 

3.7.1. – Hasta qué punto puede ser la fe de la Iglesia materialista y se relaciona con la muerte, se muestra en que este ritual, o sacramento del sacrificio eucarístico, también se le ofrece a los creyentes fallecidos, que aún no están totalmente limpios”, o sea para las almas católicas-romanas que se encuentran en el tal llamado purgatorio, para que con esto puedan entrar en el “reino de Cristo, en el reino de la luz y de la paz” (catecismo católico, N° 1371). Que un acto de culto católico terrenal sea la llave para abrir el purgatorio del más allá, hacia un reino de paz, es para una persona que utilice su sentido común dicho suavemente una “idea osada” – En una comunidad religiosa menos popular, sería calificado de charlatanería o de timo. En el catecismo católico pone al respecto: “… creemos que será de gran provecho para las almas, por las cuales oramos” (N° 1371).

 

3.7.2. – Que una oración pueda traer provecho no se niega aquí, mientras se trate de una oración que provenga del corazón, que concuerde con la vida del que ora. Pero según la enseñanza católica se debe pronunciar exclusivamente durante la eucaristía para conseguir ese “gran provecho”. A lo que puede llegar esto lo muestra, por ejemplo, el “contador de las almas pobres” que existió hasta hace poco en la Baviera católica, aparato que podía manipular el que ora en la misa para el difunto. Este artefacto indica la cantidad de rezos, según el principio de que cuantos más mejor. Esta manera de pensar les abre las puertas a los fanáticos y puede llevar a graves neurosis obsesivas, pues qué creyente se atreve a decir que ha rezado suficiente.

 

3.7.3.   La Iglesia protestante enseña que la misa de difuntos católica es una “terrible idolatría” (Apología XXIV), “innecesaria y que no sirve de nada”, y que es una “indecible abominación”, y que “por esta gran indecible herejía los obispos deberán esperar fuertes castigos de Dios” – Palabras fuertes que provienen del siglo 16, pero que hasta ahora son enseñanzas obligatorias de la Iglesia protestante. Sin embargo las autoridades protestantes actuales prefieren callar o negar estas y otras partes de su confesión, para no enojar a su madre la Iglesia católica. En vez de esto se insinúan a la Iglesia católica-romana para ser reconocidos por ésta, por lo menos como “Iglesia” (ver Der Theologe Nr. 16). Actualmente [2010] desean ante todo ser invitados por la Iglesia católica justamente a la transformación completa e irrefutable descrita arriba de la esencia y la sustancia del pan y del vino sin cambiar su composición química, mientras que el padre fundador Martín Lutero rechazaba por razones comprensibles esta “afilada sofisticación” (por ejemplo Schmalkaldische Artikel, III. Teil, Vom Sakrament des Altars).

 

3.8.  Porque no introdujo la hostia en la boca: Hombre atacado físicamente por el decano. ¿La profanación de la hostiaes peor que la profanación de menores? ¿Cuándo dejará el Estado de financiar ese culto idólatra de la Iglesia? – Según una noticia de la dpa del 12.1.2007 el decano Johannes zu Eltz, durante una misa en la Iglesia de Bonifacio en Wiesbaden golpeó a un creyente por no haber introducido de forma católicamente correcta una oblea que previamente fue consagrada por el decano en su boca, si no que solamente la había mordido y luego metido en su bolsillo. A raiz de eso el cura le gritó: ¿Dónde está la oblea, donde está la oblea?”, golpeándole fuertemente al mismo tiempo y provocándole moratones por todo el cuerpo y un tobillo hinchado. Según la declaración del religioso sólo sujetó al creyente en defensa propia, porque el creyente le pateó (Frankfurter Rundschau, 13.1.2007). También otros creyentes le separaron los brazos. Si este “al final se llevó la hostia o se la había comido no lo pudo decir ni la fiscalía ni el obispado” sigue escribiendo dpa.


Según la creencia católica-romana, mediante la ceremonia católica la oblea se transforma realmente en la carne del cuerpo de Jesús, lo que para muchos no católicos es una imagen poco apetitosa y caníbal. Para los católicos el acontecimiento de esta denominada “transubstanciación” es supuestamente el verdadero “cuerpo de Cristo” (ver algunas enseñanzas oficiales católicas-romanas en relación a la oblea u hostia). Y, por ejemplo, llevarla en un bolsillo fuera de la Iglesia es considerado un “pecado muy grave”, según el derecho católico. El feligrés dijo al respecto: “Yo sólo quería llevármela a casa para mirarla un poco más de cerca.” Lo que el hombre presumiblemente no tuvo en cuenta es que “En el derecho católico eso es el acto criminal más grave que se pueda cometer”, aclara Thomas Schüller, jurista eclesial de la diócesis de Limburg. La intervención del decano católico fue necesaria, así como el contacto corporal (Frankfurter Rundschau, 13.1.2007).

 

Pero el visitante de la misa de Wiesbaden  podía hablar de suerte, porque la Iglesia católica presentó una denuncia por “alteración del ejercicio religioso”. (Aquí otra vez se confunde el autor con la víctima). Pero el creyente también se querelló contra las autoridades de la jerarquía católica de la ciudad de Wiesbaden, por “graves lesiones corporales”. Además en Alemania el “delito” al culto – categoría a la que la “profanación de la hostia” pertenece – ya no está tan castigado como en otros países. En otros tiempos se acusó a los judíos en Alemania de “profanar la hostia” y por esta razón fueron perseguidos y ejecutados. Persecuciones y castigos duros aún existen en otros países.

 

En la actualidad se pueden ver algunos ejemplos, como por ejemplo en Indonesia:

·  Un comerciante musulmán “recibió” la oblea y se la llevó fuera. Sentencia: Siete años sin libertad condicional. Tomando la justicia por su mano, los feligreses católicos asistentes a la misa prendieron fuego a todos los quioscos de comerciantes extranjeros musulmanes (ver Radio vaticano, 12.4.2002).

·   A una muchacha católica se le cayó la hostia de la mano en el momento de recibirla. A causa de esto fue físicamente agredida por otros parroquianos asistentes a la misa. Posiblemente hubo una amenaza de linchamiento. Entre los atacantes y defensores de la muchacha se llegó a graves excesos (ver Radio vaticano, 12.4.2002).

·    Una mujer se había sacado la oblea de la boca y la puso debajo del asiento. No se dijo por qué: Sentencia: Cuatro años de cárcel sin libertad condicional (Antecedentes ver Radio Vaticano, 29.6.2002).

·     Un joven protestante asistió con su amiga católica a una misa. Por razones no definidas, este no metió la hostia es su boca, por lo que los asistentes le atacaron. Su salud y su vida estaban en peligro. Se llamó a la policía y sólo efectuando disparos al aire se pudo liberar al hombre de la agresión de los católicoas. Entonces los católicos asaltaron el cuartel de la policía y el coche patrulla prendiéndoles fuego. Otros dos cuarteles de policía también fueron quemados a continuación por los católicos, hubo cuatro heridos (The Jakarta Post, Sinar Indonesia Baru, 9.2.2005).


Esto es sólo una pequeña selección de docenas de sucesos parecidos. Como europeo “de mente abierta” se podría suponer que esto en Alemania no sería posible. ¿Pero qué pasa con el decano de la ciudad de Wiesbaden? (ver arriba). El dignatario “ofreció” pedir “perdón por esto” (Frankfurter Rundschau, 13.1.2007) ¿Pero de qué son capaces él y sus colegas sacerdotes en su celo religioso? ¿Y cómo enjuician, por ejemplo, los misioneros católicos alemanes en Indonesia las medidas de represión del país que los recibió? Estos no reprobaban el encarcelamiento de siete años del musulmán que quiso llevarse una hostia, por el contrario escribieron en su homepage: La sentencia avergüenza a varios jueces alemanes, que cargan la denigración de símbolos y valores cristianos a coste del estado
(Fuente original www.steyler.de/content/de/aktuell/nachrichten/02/nachrichten-2002-09-02.php4, ya no disponible).

La convicción de los expertos católicos en Alemania es que la justicia debería tomar claro ejemplo de los jueces indonesios.


En el fondo estos sucesos confirman el análisis del conocido filósofo alemán Karl Jaspers en su obra
Der philosophische Glaube (la creencia filosófica): La reivindicación de la exclusividad bíblicamente fundada de las Iglesias se encuentra, antes como ahora, constantemente a punto de encender nuevamente las hogueras para los herejes (Edición 9, 1988, pág. 73).

 

Pero esto no les es suficiente. El investigador de la religión procedente de Tübingen, Günter Kehrer, explica con respecto a la noticia de la dpa del 5.2.2006, que el trato equivocado de la hostia no sólo es un acto “criminal gravísimo”según el derecho de la Iglesia (ver arriba), si no que La profanación de la hostia [en el catolicismo] es un pecado que nunca puede ser perdonado, y por cometer este pecado se va al fuego eterno (o sea, al infierno eterno). En comparación el Dios en el Islam es piadoso pues no hay nada que no pueda perdonarse”.

 

De los hechos aquí documentados y de los documentos de la fe se saca la conclusión de que para un católico convencido la profanación de la hostia es peor que la corrupción de menores (P.D.: Mientras tanto miles de sacerdotes católicos han abusado sexualmente de niños, ver, por ejemplo, http://app.bishop-accountability.org/member/index.jsp y nuestras muchas publicaciones aquí) ¿Usted también lo ve así? Entonces siga siendo católico. ¿O no lo ve así?

  

Por eso en este punto queremos indicar una vez más que El culto católico es ciertamente católico, pero con Jesús, el Cristo y con el Dios que Jesús enseñó, no tiene nada que ver (tampoco el protestantismo, que por ejemplo niega la libre voluntad en cosas de fe y que por lo cual, quiere condenar eternamente a los no creyentes). El Dios que enseñó Jesús, por el contrario, es un Dios piadoso, que no envía a ninguno de sus hijos a un fuego o infierno eterno, como lo enseñan por ejemplo los católicos o los protestantes (ver El Teólogo Nº 19 - No existe una condena eterna). La magía de la hostia“, que es una especialidad católica, tampoco tiene nada que ver con el Dios de Cristo. Se trata en cambio de un culto idólatra peligroso, cuyos modelos también se pueden encontrar en otros cultos procedentes de creencias politeístas.

 

 

3.9.   Cena o misa con eucaristía: En vez de conversión interna un ritual externo - Desde la cuna hasta la tumba, al cristiano eclesiástico lo acompañan costumbres que no tienen ninguna relación con la enseñanza de Jesús de Nazaret. El joven cristiano eclesiástico es bautizado, se ha confesado – y ahora es familiarizado con la fiesta de la misa de la cual, después de la confirmación y la primera comunión respectivamente, es un feligrés completo.

El niño o el joven, naturalmente no se entera de que participa en un evento marcadamente pagano. Especialmente notorio es esto en la iglesia católica: El agua bendita, con el cual uno se persigna al entrar a la iglesia; la “eterna luz”; el constante arrodillamiento y juntar manos; los monaguillos con sus rezos aprendidos de memoria; la velas y el incienso – todos estos son elementos de las religiones de misterios paganos pre-cristianos. Varios de estos también los tomó la iglesia luterana del catolicismo, aunque recortados: El pastor con sus trajes especiales, el altar, el púlpito – todo es de origen pagano.  
Transformado o despistado?-
Y ante todo: La fiesta de la misa, ritual en si con la supuesta transformación del pan y del vino en la carne y la sangre de Cristo. Según el dogma católico, se ordena a creer esto, bajo excomulgación automática, el sacerdote después de pronunciar las palabras transformadoras, tiene en sus manos efectivamente, la carne y la sangre de Jesús.

Similar es con Martín Lutero, para el pastor después de las palabras de introducción, sostiene las dos cosas en sus manos: Tanto como la oblea y el vino, también bajo “pan y vino”, el “verdadero” cuerpo y la “verdadera” sangre de Cristo. Y aquel que participa en la cena, aunque no crea esto, también come y bebe según Lutero “para el juicio” (o sea, para la eterna condenación). Sólo algunos otros reformadores como el suizo Huldreich Zwingli, entendían este acto como simbólico, pero también ellos adoptaron la ceremonia y con esto el grotesco fondo de visión del mundo
Un sacrificio idólatra - Esta fiesta es percibida como un sacrificio de penitencia ritual. En el antiguo paganismo se sacrificaban animales (también en el judaísmo, con influencias paganas), para ofertarlos como sacrificios y para “apaciguar” a Dios. Así es “sacrificado” aquí el hijo de Dios, para salvar a los hombres de la “ira de Dios”. Según la concepción católica, como en los antiguos cultos paganos de Dionisio, Attis, Mitras, o de Isis, la fuerza de Dios pasa al creyente mediante una comida ritual – “comiéndose” a Dios, por decirlo así, ingerirlo ritualmente. ¿Una especia de canibalismo ritual? En todo caso es un ritual mágico, que sólo puede producirse mediante la intercesión de un sacerdote y que ata a los creyentes a la mágica institución “salvadora”, la iglesia.
Jesús no enseñó ninguna parafernalia - Jesús de Nazaret no enseñó nada de esto. Cuando se reunió con sus discípulos durante la última cena, habló con ellos sobre el fortalecimiento interno del alma, para la cual la alimentación externa es sólo un símbolo (ver cita abajo). Él les habló sobre el cambio interior del ser humano, que acoge en si el espíritu de la verdad – simbolizado por la sangre que circula por todo el cuerpo. Con esto su vida es impregnada con el espíritu de Cristo. La iglesia hizo de esto un cambio exterior, porque no sabe o no quiere saber del cambio interno que enseñó Jesús.

Jesús de Nazaret  no impuso ni sacerdotes ni una parafernalia exterior, ni apoyó actos circenses con objetos rituales, trajes ceremoniales, agua bendita, incienso y mucho más. El enseñó, que el espíritu de Dios vive sin rituales mágicos en todo, también en los alimentos y que éstos se deben recibir con agradecimiento.
¿Cómo se llegó a esta falsificatión?

Los primeros cristianos no celebraban una cena ritual, sino que juntos partían el pan, ellos llevaban a cabo una “comida de amor” (griego: ágape) o sea, una cena festiva juntos, en silencio y reflexión. Posteriormente, Pablo sugirió que había que comer en casa y en las reuniones, llevar a cabo solamente una fiesta simbólica. Hacia el año 150 esto fué trasladado a la mañana. Otros 100 años más duró esto, hasta que surgió la imaginación de una eucaristía como “sacrificio de penitencia” (ver Karlheinz Deschner, Abermals krähte der Hahn, 1972, pág. 270 [Nuevamente cantó el gallo]). Y 1.000 años después, en el año 1215 fué declarado como dogma la supuesta transformación del pan y el vino (la llamada “transubstanciación”).
 

 


 

 

4.    Confesión o bien penitencia

4.1. Documentos originales de la Iglesia católica-romana de la obra de Josef Neuner, Heinrich Roos, La fe de la iglesia en los documentos de la anunciación de las tesis, revisadas por Karl Rahner y Karl-Heinz Weger, Regensburg 1971, edición 13, 1992. Las siguientes tesis Nº 668, 669, 674, 688 y 905, son calificadas de “infalibles”. La tesis Nº 898, sin embargo, no es considerada como “infalible”, pero los católicos tienen que creerla igual por la tesis de infabilidad de la Iglesia Nº 85 (“Aquel que no acepte toda la tradición eclesial, la escrita y la no escrita, que sea excomulgado”).

4.1.1. – Tesis Nº 668: Aquel que afirme que la absolución del sacerdote no es un acto judicial, si no un neta prestación de servicio para pronunciar y declarar la eximición de los pecados, en caso de que crea ser absuelto, … que sea excomulgado [Nota: Esto significa también “ser condenado posteriormente y eternamente al infierno”].

 

4.1.2. – Tesis Nº 669: Aquel que afirme que los sacerdotes que están en estado de pecado mortal [Nota: poniendo un ejemplo algo extremo, cuando un sacerdote exime a alguien de pecado después de haber violado a un niño en la sacristía], no tengan el poder para condenar y eximir … que sea excomulgado [Nota].

 

Nota: La Iglesia católica diferencia en principio entre “pecados veniales” por un lado y “pecados graves”, es decir, “pecados mortales” por otro. Según esto un asesinato o un crimen sexual a un menor (algo que desgraciadamente ha sucedido miles de veces y que sigue sucediendo) no es un “pecado mortal”. Ya la negación de una verdad de fe católica (dogma) está entre los “pecados mortales”, ya que el afectado se convierte en un “hereje”. Aquí se ha elegido expresamente un ejemplo drástico para ilustrar mejor este contexto.

Añadamos otra pregunta: ¿Qué sucede, cuando justo antes el cura abusó sexualmente del hijo/a del que se confiesa y éste no acepta la absolución de sus pecados que proviene parte del sacerdote? ¿También entonces será “excluido”, es decir condenado eternamente al infierno? Según la enseñanza aquí expuesta es así. El cura, por el contrario, si se deja “absolver” por otro clérigo, podría entrar más tarde al cielo.

 

4.1.3. – Tesis Nº 674: Aquel que afirme que el poder de la llave sólo le fue dado a la Iglesia para desatar, pero no para atar, y que los curas, cuando les imponen castigos al que se confiesa, actúan contra el sentido de la llave y contra la actuación de Cristo, y que sería una presunción, que el castigo temporal estaría ahí para ser purgado después de abolir el eterno castigo con la fuerza del poder de la llave, que sea excomulgado [Nota].

 

4.1.4. – Tesis Nº 688: Ya que Cristo le dio el poder a la Iglesia de dar absoluciones, …[la Iglesia] condena con la exclusión a aquellos [Nota] que las declaran como inútiles, o que le niegan a la Iglesia el poder de dispensarlas. Sin embargo, que el santo cónclave eclesial mantenga ciertos límites con las absoluciones, para que con una excesiva condescendencia no se debilite la disciplina, de acuerdo a la antigua probada costumbre.

 

4.1.5. – Tesis Nº 898 (non “infalibles”; ver aquí): Pero quien muere sin arrepentimiento en pecado mortal [Nota: = pecado grave es diferente al “pecado venial”. Un pecado grave o pecado mortal, se da ya cuando alguien no considera como verdaderas las enseñanzas aquí indicadas], será, sin duda, atormentado por siempre en el fuego del eterno infierno.

 

4.1.6. – Tesis Nº 905: Además determinamos que tal y como Dios ha ordenado en general, las almas de aquellos que fallecieron en pecado mortal descienden directamente al infierno, donde son atormentadas con martirios infernales …

 

 

4.2. Documento original de la Iglesia protestante de la obra Die Bekenntnisschriften der evangelisch-lutherischen Kirche, herausgegeben im Gedenkjahr der Augsburgischen Konfession 1930, 9. Auflage, Göttingen 1982 (Los escritos de la confesión de la fe de la Iglesia protestante, publicados en el año de conmemoración de la confesion de Augsburgo 1930, edición 9, Göttingen 1982). La siguiente enseñanza de esta obra son creencias obligatorias para los devotos protestantes y cada pastor debe jurar por esto.

Confessio Augustana, artículo 12 – De la penitencia se enseña, que aquellos que después del bautismo han pecado, lograrán el perdón de los pecados siempre que hagan penitencia, y que por parte de la Iglesia no debe negárseles la absolución … Excolmulgados [= eternamente malditos] serán aquellos que no enseñen que no se puede lograr el perdón de los pecados mediante la fe, si no con el desagravio.

 

Nota: Entonces, según la enseñanza protestante, aquel que repara su falta directamente con la persona a la que agravió y no va a la Iglesia o al pastor a confesarse, está condenado eternamente. Para evitar este castigo máximo, necesitaría la fe correcta y la “absolución” de un pastor.

 

 

4.3. Jesús enseñaba el perdón de los hombres entre ellos. En el Padre Nuestro dice: “Perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. En el sermón de la montaña Jesús advierte con énfasis a la reconciliación, porque si no, debemos pagar por nuestra culpa (Mateo 5, 23-26). Para esto no se necesitan ni sacerdotes ni curas. Igual que en todos los cultos, la Iglesia enseña que sólo el cura o el sacerdote pueden perdonar en nombre de Dios. Para el culto del perdón eclesiástico no es decisivo si las personas se perdonan entre si o no. Perdonar y pedir perdón ya no es, como con Jesús, un asunto entra las personas, si no un suceso de culto entre las personas, los sacerdotes y la divinidad. Mediante el sacramento de la confesión, el sacerdote tiene un instrumento de poder en sus manos frente al creyente, que en la historia de la Iglesia fue aprovechado muchas veces.

 

4.4.  Con las palabras de absolución después de una confesión sería nuevamente Dios el que perdona a través del sacerdote. El que se confiesa en este momento estaría “muerto” para el pecado, como muchas veces se dice. Lo que naturalmente casi nunca funciona, porque las causas, es decir, las raíces del “pecado”, siguen actuando e inducen al hombre a actuar en la próxima ocasión de forma correspondiente o parecida.

 

4.5.1. – Jesús explicó el sentido de la escuela de la vida de la tierra: Lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo [aquí se refiere al más allá] (Mateo 18, 18). Refiriéndose a la libertad interna: Toda culpa y toda carga que sean resueltas en la tierra, por ejemplo, por arrepentimiento, perdón y reparación, no cargará más al alma en el más allá. Está resuelto, y los afectados son también libres. El hombre estará “atado” en el más allá a lo que aquí le haga dependiente, es decir, que sigue dependiendo de ello. En Mateo 16, 19 Jesús habla de que la aplicación de esta regla espiritual es “la llave del reino celestial”. Según esto la muerte no le da ni le quita nada al hombre. Para el alma en el más allá sigue igual que estaba en su vida en el momento de morir (ver El Teólogo Nº 2, Reencarnación). La Iglesia esconde que con sus palabras en Mateo 18 (ver arriba) Jesús habló a todos los cristianos. Ella sólo destaca la parte paralela en Mateo 16, 19, donde Jesús explica esta legitimidad con el ejemplo de su apóstol Pedro. La Iglesia se hace a sí misma la supuesta “sucesora” de Pedro, y fantasea que con esta frase Jesús le había otorgado a la Iglesia, como sucesora de Pedro, la “posesión de las llaves”. Las llaves sólo las pueden utilizar – como en todos los cultos paganos – de forma exclusiva los sacerdotes en el “sacramento de la confesión”.

 

4.5.2. – De esta manera la Iglesia se confía en que las personas son demasiado tontas como para desenmascarar el armazón de sus mentiras, y que por ignorancia se rinden ante las manipulaciones eclesiales, siendo que ni siquiera es seguro que Pedro estuviera en realidad en Roma. Ya se desenmascaró que la supuesta tumba de Pedro debajo de la Basílica de San Pedro era una leyenda. Pero aunque los huesos de Pedro estuvieran realmente allí eso no aminoraría el engaño.


 

4.6. – ¿Cuáles son las ofertas de salvación de las Iglesias? Dicho simplificadamente, la “correcta” creencia y la participación en los sacramentos, que son actos supuestamente impuestos por Dios y en los que aparentemente actúa Dios. Con esto se refiere, por ejemplo, al perdón de los pecados. Según la creencia eclesial las personas son redimidas de los pecados por pastores o sacerdotes. Pero esto no es posible. Jesús no quiso, que sus sucesores fuesen teólogos, sacerdotes o pastores. ¿Pero que sucede entonces durante los actos eclesiales?

En la Iglesia católica se formula: “Que este mismo Dios perdone a los pecadores a través de mí, pecador”. Ahí se refieren a los sacerdotes. La palabra “pecador” suena humilde ¿pero qué hay detrás de esta expresión? ¿Y qué imagen se da si se incluye la absolución? La absolución vale como la “dispensación de un castigo temporal ante Dios por pecados que en lo relativo a la culpa ya están borrados” (Catecismo de la Iglesia católica, Munich 1993, Nº 1471). Detrás de estas palabras se esconde la teoría de la Iglesia de que una culpa ya puede estar expiada si se ha llevado a cabo el “sacramento de la penitencia”.

La siguiente pregunta sería entonces cómo se deberían tratar las posibles repercusiones de la culpa. La Iglesia se atribuye el poder absoluto aparentando que con la frase “Tesoro de la satisfacción de Cristo y de los santos” dispone de poder para eximir total o parcialmente de los “pecados mortales” con “autoridad”. Esto sucede “bajo condiciones determinadas” siendo también posible hacerlo con los fallecidos que se encuentran en el más allá, y cuyo camino de purificación podría ser acortado.

Lo que hace la Iglesia en el “sacramento de la penitencia” recibe un refuerzo adicional diciendo que “continúa siendo el único modo ordinario para que los fieles se reconcilien con Dios y la Iglesia, a no ser que una imposibilidad física o moral excuse de este modo de confesión” (Ordo poenitentiae 31, catecismo,  1484).

Con este tema como también con muchos otros, las Iglesias designan a “Dios” y a la “Iglesia” como una sola cosa, lo que es acaparar abusando del nombre de Dios.

 

 

4.7. – La creación de la Iglesia protestante comenzó en el siglo 16 con la contienda contra las indulgencias de la Iglesia católica. ¿Qué sucedió con este conflicto sobre la penitencia? En la Iglesia protestante la tendencia actual es tolerar las indulgencia, lo que se vio, por ejemplo, en las reacciones que se tuvieron en el centenario de las indulgencias católicas en el año 2000. La Iglesia protestante también mantuvo la pretensión del poder total espiritual de los sacerdotes en este ámbito. Repetidas veces en el transcurso de un año he participado como pastor evangélico en una “confesión colectiva”. Allí sucedía lo siguiente:

Primero, como pastor, rezaba en voz alta algunas palabras preparatorias, y después hacía la pregunta a los asistentes: “Delante de Dios santo os pregunto a cada uno de vosotros: ¿Confiesas que te hiciste culpable y te arrepientas de tu culpa? ¿Anhelas el perdón de tu culpa en el nombre de Jesucristo? Si también crees que el perdón que te doy es el perdón de Dios, entonces responde: Si.”

Los asistentes responden en voz alta “si” y entonces yo, como pastor, continuaba: “Así como creéis, así se haga a vosotros. Con la fuerza del mandato que el Señor ha dado a su Iglesia, os declaro libres, eximidos y absueltos: Vuestra culpa está perdonada. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”

Los asistentes responden “amén” y el pastor dice. “¡Id en paz!”

En las palabras del pastor se habla de un mandato que se le dio a la Iglesia para actuar de esta manera. ¿Pero quién le dio esta orden? En las Iglesias se dice que Jesús de Nazaret. Pero no existe ningún mandato de Jesús de Nazaret a una Iglesia para actuar así. A lo que se refieren las Iglesias es el tal llamado “Poder de la llave”, que aparentemente según su enseñanza se lo dio Jesús. Como base para esto sirven las palabras de Jesús a Pedro: “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos” (Mateo 16, 19). Lo aquí le dijo Jesús especialmente a Pedro es una legitimidad general que cada cual puede aplicar a su vida, así también Pedro, y que Jesús le pudo haber dicho a cualquiera. Por esto dice un poco más adelante en el evangelio de Mateo, de manera general: “… todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo” (18, 18). Aquí no se habla de sacerdotes ni de una Iglesia, tampoco de Pedro, si no que Jesús habla de la ley de siembre y cosecha, y con la palabra cielo se refiere al más allá. Las palabras de Jesús explican, que la vida aquí continúa en lo esencial en el más allá: Las personas que se “atan” a algo en la tierra, o sea, que se imponen cargas que los hacen dependientes, seguirán siendo almas dependientes en el más allá. Pero lo que esta resuelto en la tierra, o sea purificado, de esto se libera también el alma del hombre. Este es el significado de la palabra de Jesús. La ley de siembre y cosecha no sufre una interrupción con la muerte del hombre. La vida sigue, y eventualmente desemboca en una o muchas reencarnaciones.


 

4.8.1. – Yo, por ejemplo, he pedido en pensamientos perdón a todas las personas que han participado alguna vez en las confesiones de las cuales fui responsable como pastor. Yo no sé cuantas personas sintieron la falsa seguridad de que así se le había perdonado algo que en realidad todavía no le había sido perdonado.

 

4.8.2. – Sobre esto puedo contar un ejemplo: Supongamos que alguien tiene sentimientos de culpabilidad con la pareja de la que se ha divorciado. Ambos van ahora por caminos diferentes, pero muchas cosas del pasado no han sido aclaradas, puede que los reproches al otro le impidan el autoreconocimiento de la propia culpa. Esta persona participa ahora en la “confesión colectiva” con sentimientos diversos. Por ejemplo no se le enseñó que una culpa sólo puede ser perdonada si la otra parte que sufre por esta culpa perdona a la persona en cuestión. Puede que la expareja esté muy lejos aún de esto.

En la confesión eclesial el sacerdote le absuelve, le da por soltero y por libre. Éste quizás cree en esto y considera el asunto zanjado. A los posibles remordimientos posteriores los acalla en su interior, y también a las emociones que pueda tener sobre su parte de la culpa. Él ya fue perdonado por Dios. Posiblemente en una conversación privada con el pastor, éste le podría haber recomendado creer más que está perdonado. Mientras tanto su ex pareja se aparta cada vez más del camino correcto y crea más causas negativas que en su vida tienden a convertirse en efectos. En sus pensamientos y sentimientos hace responsable cada vez más a su ex pareja, cuya culpa ya aparentemente fue perdonada. ¿Puede entonces decir el primero que no tiene nada que ver con la vida actual de su ex pareja ya que se le perdonó, para él el asunto está zanjado? En sermón de la montaña Jesús habla de una situación parecida y dice: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mateo 5, 23-24). Esto significa que si te quieres dirigir a Dios y sientes que en la relación con una persona hay problemas, entonces dirígete a esa persona y pon en orden esa situación.

4.8.3. –
Lo relacionado con el perdón también se encuentra en el Padre Nuestro rezado en las Iglesias: “Perdona nuestras deudas, así como  nosotros perdonamos a nuestros deudores”. O sea que sólo cuando las personas se hayan perdonado entre si se puede eximir la culpa. Después de un auténtico arrepentimiento Dios nos podría perdonar de inmediato, y Él también siempre está dispuesto a ello. Pero aquí se trata de nuestro prójimo, ya que  Dios ama a todos por igual, y también en nuestro prójimo está Dios ¿Cómo sería, si uno  que le haya causado un daño a propósito a otro después rezara, “Dios perdóname”, y recibiera el perdón total? ¿A pesar de que la víctima por su sufrimiento aún no pueda perdonar y quizás por esto mismo se haya cargado con culpa? causando algún mal, por ejemplo, que no hubiera cometido si no hubiese sufrido el mal que antes le hicieron ¿Sería justo si a este, por ejemplo, por falta de comprensión no se le perdone, pero sí al autor original? Más tarde o más tempranoel destino hará justicia, y la relación sutil que existe entre la siembra y la cosecha no puede disolverse ni con una ceremonia eclesiástica ni con una experiencia religiosa de uno de los partícipes.

4.8.4. – El pastor, por ejemplo, se puede preguntar: ¿Qué sucede, cuando en el nombre de Dios se pretende perdonar algo que aún no ha sido perdonado? ¿Alguien puede creerse realmente que la culpa que exime por ser sacerdote es el perdón de Dios? ¿De dónde lo sabe?¿ No hay en ello un paralelismo con la historia del pecado original en la cual el hombre es tentado a ser aparentemente como Dios?

Algunos pastores dicen que están obligados a actuar así por razones de servicio. Pero su responsabilidad no se la pueden cargar a otros y el cargo tampoco les puede proteger. Ellos mismos eligieron la profesión. Se mide cada parte de responsabilidad que tenga cada sacerdote como persona, cuando las personas son llevadas al error y pierden la gran chance de su vida.


4.8.5. –
Continuando con el ejemplo arriba mencionado: Más tarde el que fue supuestamente “eximido”, podría quizás aludir en el más allá al pastor en caso de que le vinieran los efectos negativos por su relación son su antigua pareja a pesar de que el pastor ya lo había perdonado en el nombre de Dios.
El pastor, por su parte, ni siquiera se puede acordar de esta persona, pues en una sola “confesión colectiva” se paran y reciben del pastor el “perdón de Dios” más de 100 personas – encontrándose cada uno en una situación de su vida determinada y en la mayoría de los casos desconocida por el pastor.
¿Que sucedería si algún día se comprobara que la confesión y la absolución de uno de la pareja era corresponsablede que para ambos se haya logrado una solución y reconciliación reales?
Y esto ahora es sólo un ejemplo. Eventualmente un pastor, como es su obligación profesional, ha confesado a miles de personas. A esto, por ejemplo se le añaden los numerosos sermones. Por cada engaño bajo su responsabilidad debe responder de acuerdo a la ley de siembra y cosecha. Eventualmente durante varias reencarnaciones o en los mundos del más allá, siendo que después de la muerte los pastores y los sacerdotes según su propia creencia entrarían en el cielo.


4.8.6. –
¿Pero los teólogos realmente entran al cielo? En algún momento cuando ya no sean teólogos testarudos, si no que se hayan convertido en hijos de Dios y se hayan arrepentido de todo reparandolo todo y habiendo recibido el perdón de sus víctimas. Posibles consecuencias dañinas por el sacramento de la confesión son sólo parte de una culpa pecaminosa inmensa. Se puede pensar también en los innumerables crímenes de los dignatarios eclesiales que aún no han sido expiados, por ejemplo en las ejecuciones de personas que pensaban de forma diferente, en las guerras religiosas, en las cruzadas y en la quema de brujas; en la persecución de judíos o en el hecho de que aún hoy se sigue negando que los animales tengan un alma; en que se permiten experimentos con animales y en los asesinatos a los animales, y en mucho más. Todo lo que hoy aún esta escondido es evidente en el reino espiritual. Y los instigadores eclesiásticos ya no se pueden esconder en sus finas bordadas vestimentas, ya que todos los crímenes recaen tarde o temprano sobre el responsable. Estoy convencido también de que el dolor que le hemos causado a los animales también cuenta.


4.9. –
¿Es quizás esta una de las razones, por las que en las Iglesias ya no se enseña la ley de siembra y cosecha y el conocimiento original de la reencarnación? La jerarquía eclesiástica también debería enseñar que ellos mismos están dentro de esas leyes y que los numerosos crímenes de la historia de la Iglesia que aun no han sido expiados tienen aún sus consecuencias si todavía no les han llegado los efectos. Dicho en general: Alguien que tenga conocimientos de la ley de siembra y cosecha se comportará de otra manera que aquel que cree poder escapar de los posibles efectos bajo la protección de una gracia que todo lo perdona de inmediato.


4.10. –
La confesión católica – un invento sofisticado de los sacerdotes - El niño que es ingresado forzosamente en la institución Iglesia mediante el bautismo, por el momento permanece libre de nuevas prácticas eclesiásticas. A más tardar, como colegial a los nueve años, el pequeño católico con una mente infantil, es confrontado a extrañas prácticas de la Iglesia y a veces con resultados desastrosos: la confesión al oído. Como preparación para la primera santa comunión, debe confesarse por primera vez.
Los niños que son educados en la Iglesia luterana, entran en contacto con la confesión como juveniles antes de la confirmación, y tampoco deben hacerlo solos con el pastor, sino en grupo. Lo extraño para los niños, es que deben seleccionar primeramente de un “manual confesional”
(Beichtspiegel) [espejo de confesiones] sus “pecados”, para luego recibir el “perdón” de una persona que no ha tenido la más mínima relación con los “hechos”.

Aquí comienzan para muchos niños, graves distorsiones de  conciencia: Para no desilusionar a los sacerdotesy para hacer esto lo mejor posible, muchos niños católicos a veces se “inventan pecados” – El Beichtspiegel da muchas sugerencias – que luego recitan lo más compungidos que pueden. A continuación rezan aliviados varios Padre Nuestros, que les son dados como “penitencia”.

¿Pero qué aprendieron? Que se puede hacer (casi) de todo – lo importante es que un sacerdote lo sepa. Si se reconcilió con el prójimo o si se ha reparado el daño, es secundario. Y: No es necesario cambiar, se puede pecar de nuevo – para esto en todo caso existe la confesión. El filósofo Friedrich Nietzsche se burla sobre este llamado sacramento: Man lispelt mit dem Mündchen, man knickst und geht hinaus und mit dem neuen Sündchen löscht man das alte aus. (Se susurra con la boquita se inca y se sale – y con el nuevo pecado, el antiguo es borrado).
¿Qué enseñó Jesús de Nazaret? 

Un elemento muy importante en la vida del hombre, es la diferenciación entre el bien y el mal y la exploración y la formación de la conciencia. Y ésta es enturbiada desde la niñez. En el Padre Nuestro, que con tanta frecuencia es impuesto como un “rezo de penitencia”, todavía resuena lo que es la enseñanza cristiana original. “Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Dios es entonces el que perdona nuestras culpas, cuando los dos que se hicieron culpables, entre ellos se hayan perdonado. Para esto no es necesario un sacerdote. Cristo aclara esto en su obra de revelaciones Esta es mi palabra, su enseñanza es justamente en este sentido. “Perdonad y recibiréis perdón. Si vosotros pedís perdón y vuestro prójimo os perdona, así también le habrá perdonado vuestro Padre en el cielo” (Esta la mia palabra, pág. 330)
¿Cómo se llegó a la falsificación?

Tan simple y claro es el mandato de Jesús. Pero entonces los sacerdotes aquí se quedarían en el paro. No estarían informados sobre todos los pensamientos y actos de sus “ovejas” y así no podrían seguir ejerciendo el poder.

¿Si la confesión de oído no proviene de Jesús – de dónde salió? 

Sus raíces se encuentran en el paganismo. “En algunos cultos de misterios se le comentaban las culpas al sacerdote como representante de la divinidad, para liberarse así de las consecuencias”, escribe Karlheinz Deschner en su obra Der gefälschte Glaube [La fe falsificada] (pág. 114). En estas ceremonias también se diferencian entre “pecados veniales” y “pecados mortales” – tal como dice posteriormente la Iglesia de Roma. Pero los primeros cristianos no conocían un ritual así. Sólo entrado el siglo 2,  fué practicado esto. La confesión de oído fué ordenada a partir del año 1251.

Durante siglos la confesión fué un instrumento muy eficaz para la investigación y poder dominar a las personas, con lo cual la Iglesia se hizo merecedora de ser calificada de disponer del mejor servicio secreto del mundo. Hasta el siglo 20, en muchas zonas de Alemania  la observancia de la “confesión obligatoria” fué supervisada por curas párrocos, de forma personal  mediante la comprobación del “Beichtzettel” que se debía retirar una vez al año [“Beichtzettel; Beicht- = confesión;  Zettel = papelito, papeleta (explicación del traductor AAGB)].

La confesión hasta ahora, es un instrumento de la presión de moralidad aparente. Aquél que muere en estado de “pecado mortal” sin confesión, según la enseñanza católica, va a la “eterna condenación”. El que calla un pecado mortal durante la confesión, esta confesión es inválida. Un perfecto negocio con el miedo. 

Como justificación de la confesión de oído, la Iglesia se sirve de una parte del nuevo testamento donde Juan:

“A quienes remitiéreis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviéreis, les son retenidos” (Juan 20, 23). Algunos lo consideran una falsificación. Pero presumiendo su veracidad, aquí no se habla de sacerdotes ni de una Iglesia. Estas palabras cado uno las puede referir a si mismo y por ejemplo, entenderlo así: Si yo “dirimo” los pecados al prójimo que pecó en contra mía, es decir le perdono, entonces éstos son zanjados. Si no, la culpa queda pegada a él.

Con esto estamos nuevamente con la enseñanza original de Jesús, según lo cual el perdón de los pecados es un proceso entre las personas afectadas. La oreja fisgona de un sacerdote no es necesaria para esto, pero sí el corazón deseoso de la reconciliación.


 


 


5.
  Confirmación


5.1.1. – Esta propia libre decisión del menor es tomada en la Iglesia protestante con la confirmación. Sobre esto tenemos la siguiente historia escabrosa … “Si queréis vivir y crecer en la fe con Jesucristo, vuestro Señor, y permanecer en su Iglesia siendo cristianos protestantes, entonces decid sí, con la ayuda de Dios`”. Esa es la pregunta de doble filo al confirmante como antes ya había explicado: “Creer en Cristo por un lado y seguir siendo protestante, por otro lado, son dos cosas distintas. Naturalmente esto no es entendido así por la Iglesia … ¿Y se puede realmente decir con buena conciencia que todos ellos quieren vivir con Cristo, “su Señor”? Lo que yo ya sabía es el lugar donde se iba a realizar la fiesta, pues hacía tiempo que ya estaba organizado de antemano y los parientes ya estaban invitados, etc. (ver explicacion).

 

5.1.2. – Cuando acababa de salir de la Iglesia, un colega lo supo por medio de un comunicado del registro civil a la comunidad eclesial, y su reacción fue: ¿Qué pasa con la promesa que hiciste en la confirmación? ¿Por qué se le ocurrió hacer esa pregunta? Yo, de hecho, no me acuerdo para nada del momento cuando, con trece años, hice la promesa. Yo ni siquiera tuve la oportunidad de decir libremente que no quería. Esto ya estaba todo convenido de antemano. Todo el entorno preparado para la festividad, y las clases de orientación para la confirmación ni si quiera mostraban la posibilidad de dar una negativa. Estaba absolutamente claro que se daría un “sí”. Además los padres se habían esforzado mucho para organizar una hermosa fiesta. Yo me acuerdo que todo fue hecho con mucho cariño y ya desde este punto de vista para mi no era imaginable reventar el asunto. Además para un niño de trece años negarse ya era prácticamente imposible, pues se hubiera tenido que renunciar a los muchos regalos y al dinero. Con esto se podía ahorrar dinero por ejemplo para un ciclomotor, lo que es totalmente comprensible. También me alegré mucho cuando me pude comprar una moto. Pero todo esto en conjunto no debería ser presentado como una libre decisión propia a favor de Cristo y la confirmación de la promesa del bautismo. Al revés tampoco es honesto imponer el verdadero contenido de la confirmación. Si se actúa honestamente no se puede esperar de los confirmantes, que den una confesión de fe por convicción absoluta y decir: “Yo me decido de por vida por Jesucristo como mi Señor”. Las consecuencias para el niño o el adolescente no son previsibles. Yo tampoco los puedo convencer si ellos mismos no lo quieren por si mismos. Además aún están en la edad de desarrollo, donde puede que uno se entusiasme por algo de lo que posteriormente deje de lado. Yo conozco aquí a varios colegas sacerdotes. Ellos aprovechan la oportunidad y coaccionan a los niños para que hagan una confesión de fe por Cristo. Esto tiene poca base y después de algún tiempo se acaba. Se trata al fin y al cabo de una manipulación irresponsable de la Iglesia que lleve la responsabilidad (ver explicacion).

 

5.1.3. – … De alguna manera esto está dentro de un marco muy problemático [lo que aquí ya no está especificado], esto lo tenía claro. Y esto es año tras año lo mismo. Y esto también funcionó únicamente por que yo [como pastor] había callado muchos lados oscuros de la enseñanza y la Iglesia protestante, como por ejemplo, la enseñanza de la negación de la libre voluntad en asuntos de fe, por cierto una enseñanza básica protestante, lo que casi nadie sabe. Pero ahora cuando profundizo en todo esto, llegaría demasiado lejos. También ´hay otras cosas terribles o extrañas de la creencia protestantes ... Y por eso también lo he dejado` (ver explicacion).
 

 


 


6.
  “La extrema unción”

6.1. – Sacerdotes como mensajeros de la muerte – miedo a la extrema unción: Como los otros rituales eclesiásticos o sacramentos, también el acto externo de la “extrema unción” en el moribundo se supone que acciona algo interior. “Que El Señor te perdone lo que has pecado mediante esta santa unción y mediante su benevolente misericordia …”, así suena una de las posibles fórmulas que le dice un sacerdote a un moribundo. Por lo tanto no se efectúa un perdón entre personas – arrepentimiento, petición de perdón, reparación del mal cometido y no repetirlo más –, si no que el perdón tiene lugar aparentemente por el aceite de oliva previamente “bendecido” por el obispo. Cuando un católico cae gravemente enfermo puede recibir la Santa Unción y también cuando, después de haberla recibido, la enfermedad se agrava.” El catecismo (1529) dice que teóricamente esta “unción de enfermos” también podría aportar una curación. En la práctica, la gran mayoría de los católicos aplazan este sacramento hasta los últimos minutos de su vida y cuando aparece el cura el que está a punto de morir generalmente ya está inconsciente. Por esto en vox populi se dice hasta hoy acertadamente de la “extrema unción” que cuando el cura aparece en la puerta con su frasquito de aceite, “entonces llegó el momento”. Al sacerdote se le ve como al mensajero de la muerte o incluso como a la encarnación del “hombre y la guadaña”. Miedo y desesperación muchas veces se han unido a este sacramento, por parte de los parientes y del agonizante. Y muchos católicos también sospechan que al moribundo no le espera el paraíso en el más allá sino, como ya pasa aquí en parte, le espera la ley de siembra y cosecha. Sin embargo, el catecismo católico escribe: “Esta extrema unción ofrece al término de nuestra vida terrenal un sólido puente levadizo para entrar en la Casa del Padre” y “nos da conformidad ante la muerte y la resurrección de Cristo” (1523), y al llevarse a cabo “el enfermo recibe la fuerza y el don de unirse más íntimamente a la Pasión de Cristo” y el sufrimiento del que está a punto de morir se convierte incluso en “una parte de la obra de salvación de Jesús” (1521).

Que este “sólido puente levadizo” podría ser nada más que un castillo de arena, se puede vislumbrar, incluso comprobar, en el difícil morir de muchos cristianos eclesiásticos. El considerar el sufrimiento del católico como parte de la obra de salvación, independientemente de su comportamiento en vida, es un abuso tremendo de Jesús, el Cristo. E incluso en caso de personas virtuosas se debería tener mucho cuidado a la hora de poner su destino en el mismo plano que el de Jesús. Y para realmente llegar a acercarse a Él, el hombre debería primeramente terminar con la parafernalia y el malabarismo que se hace en Su nombre, y buscarlo sin aceite y sin hostias, buscándolo con un corazón honesto. Si sólo se quiere formar un “sólido puente levadizo” de aceite de oliva y no se forma una unión profunda con Dios, el hombre y la creación de Dios, a la hora de que entre el sacerdote de la muerte con su túnica sacerdotal en la habitación, el miedo crudo seguirá allí, abiertamente o subliminalmente.

 


 


7. Consagración de sacerdotes, y/o ordenación de pastores

 

7.1. Jesús advirtió sobre los escribas y teólogos. El exclamó: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia” (Mateo 23, 27). Jesús nunca quiso pastores ni sacerdotes, ni hablar de las excelencias (obispos), eminencias (cardenales) y similares. Según Su enseñanza nadie es superior a otro. En la Iglesia los escribas teólogos y sacerdotes tomaron, sin embargo, el dominio. Ellos crearon la diferenciación entre el clero que impone y el laico obediente. Al igual que en los cultos paganos los sacerdotes se presentan de forma fáctica como intermediarios de Dios (en el culto católico los obispos valen oficialmente como representantes del intermediario “Cristo”) (ver más abajo sobre la aparente mediación de los sacerdotes). En el culto a Mitra, por ejemplo, al guía de la comunidad se la llamaba “Pater”, como posteriormente a los sacerdotes en la cristiandad eclesial. Según la enseñanza de la Iglesia, la subordinación al sacerdote mayor, el papa, es necesaria para la salvación (ver El Teólogo N° 18).
 

 

7.2.1. – Jesús y sus apóstoles se vestían como el pueblo. Ellos tampoco establecieron fiestas, usos y tradiciones, si no que vivieron de acuerdo al mandamiento del amor al prójimo, independientemente de las prescripciones de los cultos y costumbres. Jesús también advirtió sobre los hipócritas, “que aman el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres” (Mateo 6, 5). La Iglesia, sin embargo, diferencia a sus dignatarios del pueblo mediante ropajes especiales. Los clérigos llevan una especie de vestiduras femeninas y el papa, para determinados actos, se pone zapatos de color de sangre de buey. Los curas de orden llevan sotanas y capuchas, con lo cual su religiosidad es presentada a todas las personas. También estos disfraces pueden ser vistos como un símbolo de que estas personas tienen algo que ocultar. La Iglesia copió de los sacerdotes de Isis un peinado especial de los mojes, una calva en la parte trasera. Prácticas y usos, como por ejemplo, épocas de ayuno ú otros rituales (por ejemplo, los que tienen lugar en conventos y hermandades religiosas) igualmente provienen de religiones de misterio paganas. En su libro Salz der Erde (München 2004) [La sal de la tierra], el papa Benedicto XVI, escribió sobre su juventud: “Cuando posteriormente vino el cardenal Faulhaber a nuestra zona con su imponente púrpura  me impresionó, de modo que dije, algo así quisiera ser yo (pág. 56).


 

7.2.2. Jesús y sus apóstoles no llevaban determinados sombreros o gorros. La Iglesia, por el contrario, ha adoptado determinados sombreros y gorros de cultos paganos. Por ejemplo se usa la tiara y la mitra del dios pez Dagon babilónico para el papa, cardenales y obispos. 

 

    Babylonischer Fischgott        Papst mit Tiara         Fischgott Dagon mit Mitra         Papst mit Fischgott-Tiara 

Izquierda la tiara del dios pez Dagon y el papa Inocencio III con la tiara. Derecha Dagon con su mitra y al lado el papa Juan Pablo VI con la antigua mitra del antiguo dios-pez Mitra.
 

                                          


 

7.3.1. Según la enseñanza católica y protestante primero esta Cristo y no un pastor o un sacerdote como “mediador (Catecismo de la Iglesia católica, 1546; Escrituras de confesión de fe protestantes, Apología XXI). Sin embargo: ¿No se comporta alguien como “intermediario” cuando afirma que ciertos actos son “actos de Dios por poder de su función en la Iglesia?

En el catecismo católico dice al respecto. “En el servicio eclesial del ministro ordenado es Cristo mismo quien está presente … la Iglesia expresa que el sacerdote, en virtud del sacramento del Orden, actúa in persona Christi Capitis (1548). O: “El sacerdocio ministerial puede representar a la Iglesia porque representa a Cristo” (1553). La consagración de los obispos es reconocida como “plenitud del sacramento de consagración”, por lo cual cada obispo es descrito también como “vicario de Cristo” (1560). Con Cristo esto no tiene nada que ver. Él en su tiempo nunca impuso a un teólogo como su representante.

 

7.3.2. También en el catecismo protestante dice: “Mientras el representante oficial administra la palabra y el sacramento, Cristo actúa a través de Él. La Apología, una confesión de fe luterana de 1531, dice que los pastores evocan la persona de Cristo y no la propia, por la voluntad de la convocatoria de la Iglesia, como confirma Cristo: ´aquel que os escucha, me escucha a mi`. Cuando ofrecen la palabra de Cristo, cuando ofrecen los sacramentos, los ofrecen representando a Cristo`” (Evangelischer Erwachsenenkatechismus, Hannover 1975, 4. Auflage, S. 1164) [Catecismo evangélico para adultos].

Al citar esta palabra bíblica, la enseñanza de Jesús de Nazaret es falsificada una vez más, puesto que Jesús nunca habló de pastores y sacerdotes, si no que se refirió a todos sus seguidores. Pero la Iglesia interpreta sus palabras para una enseñanza de ministerio que, por ejemplo, también es empleada en los bautismos, donde dice, Dios bautiza aparentemente por rmedio del pastor – lo que en su contenido es equiparable a la teoría de que Dios estaría perdonando los pecados a través del pastor.

 

7.3.3.  En esta parte la pregunta base: ¿Actúa Dios por medio del hombre? Sí. Él siempre actúa a través de nosotros cuando cumplimos Su voluntad, pero esto no tiene nada que ver con ningún ministerio eclesiástico.


 


 


8. Matrimonio eclesiástico

 

 

8.1. – Para el casamiento, ni la Iglesia ni el sacerdote son necesarios - Aunque actualmente la juventud tiene muy poco que ver con la Iglesia – cuando se trata del casamiento, muchos acuden nuevamente al sacerdote, porque no quieren renunciar a unas nupcias en blanco: El ceremonioso intercambio de anillos y la música del órgano. La Iglesia debe dar igualmente su bendición (ver enmarcado abajo). Naturalmente todo esto también se puede realizar ante el registro civil o en una fiesta privada. Pero la tradición atrae nuevamente al ser humano temporalmente, de regreso al templo ceremonial de la Iglesia. La minoría sabe que esta tradición, sólo tiene una edad de algunos ciento de años (ver enmarcado abajo).
Además, las costumbres relacionadas son en gran parte de origen pagano. El anillo como símbolo de la eterna fidelidad (el anillo no tiene fin) ya lo conocían los antiguos egipcios. La idea de colocarlo en el anular empero, proviene de los antiguos griegos quienes le atribuían una “vena especial del amor”, como también las fuerzas del planeta, respectivamente de la diosa Venus/Afrodita. El velo de la novia proviene de oriente, donde éste es hasta hoy día parte de la vestimenta de la mujer casada.

La Iglesia advierte a los novios que deben bautizar a sus hijos y educarlos en la fe “correcta”. Todo lo demás, sería pecado grave. Sobre la base de una convivencia pacífica, que se puede encontrar en el Sermón de la Montaña de Jesús, nadie lo aclara. Sin embargo la parte discriminatoria hacia las mujeres en la Biblia (Pablo: “La mujer calle en la asamblea”), hasta ahora no fueron retractados por las dos grandes Iglesias.
¿Matrimonios nulos?

El que se divorcia y se vuelve a casar (o que se casa con un divorciado) vive, según la concepción católica, en pecado mortal, es decir excomulgado y llegará al infierno. Pero la Iglesia católica no sería tal si no tuviera en su perfecta doble moral, mantener abierta una salida: Detrás de puertas cerradas y con el pago de correspondientes aranceles, casi todos los matrimonios que lo deseen, son declarados “nulos”. Basta que el novio durante la boda hubiera estado ebrio (dependiente de drogas) o una de las partes de la pareja aún estaba “inmaduro” para el matrimonio. En 1992 sólo en los EEUU hubo 59.030 anulaciones de matrimonios católicos. 
¿Qué quería Jesús de Nazaret? 

Jesús de Nazaret enseñó la igualdad del hombre y la mujer, el mutuo respeto y la fidelidad en el matrimonio. Él señaló en el Sermón de la Montaña el camino, cómo los seres humanos con el tiempo, podemos encontrar de forma pacífica y con comprensión – por ejemplo, que primero saquemos la viga de nuestro propio ojo o sea, reconocer primero nuestra responsabilidad en un conflicto y resolverlo. O primero desarrollar en nosotros lo que esperamos de nuestro prójimo. No enseña ningún ritual. Tampoco condena a nadie. Si un hombre y una mujer quieren llevar una vida juntos, ellos también pueden afirmar esto delante de amigos y parientes en una fiesta conjunta.

La “bendición” de la Iglesia
El término que la Iglesia durante los esponsales da “su bendición”, tiene su origen en la enseñanza de la Iglesia. Según la teología de ambas Iglesias, los novios se donan en matrimonio ellos mismos. El pastor o el cura sólo reafirman y atestiguan esta unión. Y lo más sorprendente es que, las Iglesias han logrado hacerse indispensables mediante sus ritos y prescripciones en esta etapa de la vida.

Casamientos eclesiásticos: Un invento medieval

En los tiempos prístinos del cristianismo, los matrimonios no tenían que estar cerrados en una Iglesia. Tampoco existía una liturgia predeterminada. El matrimonio tampoco era considerado un sacramento.

En el siglo 9, Carlomagno ordenó que cada matrimonio debía ser antes anunciado a la Iglesia (esta “ordenanza” existe hasta hoy día). Con esto se quería excluir el casamiento de parientes cercanos y sus consecuencias incestuosas  la cantidad de niños extramatrimoniales y con esto el posible engaño sobre verdaderos parentescos, fueron muy grandes en esa época. La Iglesia olfateaba su gran posibilidad de atar aún más a las personas, a ella.
En los comienzos del siglo 12, en la Normandía se encuentra el primer caso de  un casamiento ordenado eclesiásticamente. Anteriormente y en muchas partes de Europa y también hasta mucho tiempo después, la bendición de la Iglesia no fué un requisito para el matrimonio. El casamiento se podía realizar igualmente en una taberna. Al principio del concilio de Trento en el siglo 16, se estableció la forma exacta del “sacramento matrimonial” católico. Desde entonces, la Iglesia era el único lugar posible para un casamiento. Recientemente en el siglo 19, el estado alemán ordenó después de una larga “disputa cultural”, que el matrimonio civil debe anteceder al matrimonio eclesiástico.

 

 


 


9. Entierro y misa funeraria

 

9.1. –  Jesús enseñó a no mirar a lo corrompible, si no a lo imperecedero, el espíritu. El enseñó a un Dios vivo y no honrar trozos de cadáveres. Como los antiguos cultos idólatras, la Iglesia creó un ostentoso y oneroso culto de sepelio, de muertos y de reliquias, según el ejemplo egipcio entre otros. Allí existían innumerables sepulcros de dioses muertos con algunos miembros, como las piernas, los brazos o las cabezas de los honrados, cuya autenticidad estaba garantizada para que los creyentes los pudieran venerar (ver Alexander Hislop, The Two Babylons, New Jersey 1959, pág. 179). También en el catolicismo se adornan innumerables lugares con partes de cadáveres en putrefacción, o huesos blanqueados envueltos en terciopelo y honrados como reliquias. La Iglesia al igual que los cultos paganos, son orientados al materialismo y también allí se habla de la resurrección de la carne”. La Iglesia protestante niega incluso la inmortalidad del alma, el conocimiento originario de las grandes religiones mundiales, en cambio sus teólogos representan mayoritariamente la “teoría de la muerte total” que conlleva una resurrección posterior. Pero muchos de estos teólogos no creen realmente en la resurrección después de esta “muerte total”. De manera que ellos, que se tambalean al borde del precipicio de su propia desesperanza, no pueden realmente ayudar a personas desesperadas.



9.2.
Ritual funerario eclesiástico – miedos sublimales - Desde la cuna hasta el ataúd, el feligrés está envuelto en prácticas que lo atan a la institución Iglesia – hasta más allá de la muerte. Pues justo en este aspecto final, el funeral tiene aquí un papel clave. En el catecismo católico dice claramente la reivindicación de propiedad de la institución sobre las personas pertenecientes a ella: “La Iglesia que como Madre, ha llevado sacramentalmente en su seno al cristiano durante su peregrinación terrenal, lo acompaña al término de su caminar para entregarlo ´en las manos del Padre` (Nr. 1683).

Ahora se podría decir: El fallecido ya no se da cuenta de lo que le sucede. Pero esto es un error. El que cree en un alma inmortal, debe partir de la base de que el alma del fallecido observa la ceremonia funeraria. Y como ser humano había participado en muchos funerales. Ropajes negros, parientes llorando, tierra que golpea el sarcófago … y el sacerdote vestido festivamente, que pronuncia palabras consoladoras.

¿Pero, las palabras consuelan realmente? Demasiado se habla del “misterio de Dios”, de “conclusiones inescudriñables” donde en realidad se trata de gestiones y decisiones humanas que más allá provocan, en diferentes reencarnaciones, determinados destinos. El origen del alma inmortal y hacia donde se dirige; que sigue viviendo después de la muerte, en la conciencia que ha vivido la persona – esto no se menciona durante el sepelio. En vez de esto se alimenta la idea de que las almas permanecen sentadas sobre sus sepulcros, hasta la llegada del “día del juicio final”. ¿Cuántas almas harán realmente esto y esperarán aquí, en vez de seguir su camino en el mundo del más allá, donde pertenecen de acuerdo a su estado de conciencia? Del alma que acaba de abandonar su cuerpo y posiblemente busca orientación, de esto casi no se habla. En vez de esto se lanzan flores sobre el ataúd, en el cual sólo yace el envoltorio exterior de esta alma. ¿La materia es más importante que el espíritu?

La auténtica “obra maestra” psicológica de la iglesia, se encuentra en aquello de lo que no se dice durante un entierro. Cuando el alma es entregada en las “manos de Dios” por el sacerdote, entonces aquí también y de forma muy sutil, está la inseguridad, el miedo de lo que va a suceder con ella. Finalmente el “Dios” de la iglesia también la puede enviar a la eterna condenación, al infierno. En especial si la persona se ha salido de la iglesia. Nunca se sabe … esta apenas mencionada amenaza presente en el subconsciente, hace que muchas personas, a pesar de sus considerables dudas en la conducta de la iglesia y sus dogmas, no se salen de ella – y que algunos, poco antes de su muerte, vuelven a ingresar en ella. Durante siglos esto era considerado como la mayor tragedia que le podía suceder a una persona y a su familia, de que fuese enterrado sin un sacerdote y fuera de un cementerio, como un criminal o hereje.
¿Qué enseñó Jesús de Nazaret?

El Nazareno no fundó ninguna iglesia y no enseñó ningún ritual funerario. “Dejad que los muertos entierren a sus muertos, pero Tú ven y sígueme” –  con estas palabras se hace evidente que Él enseñaba a las personas cómo vivir correctamente, de manera que no se conviertan en muertos espirituales y que la muerte terrenal pierda su horror. Jesús hablo también del Dios del amor, una condenación eterna no la enseñó. Los primeros cristianos tampoco organizaban funerales tristes. Ellos sabían que las exageradas demostraciones de tristeza, posiblemente podrían distraer al alma en su camino. Todos ellos llevaban ropas claras y se alegraban de que el alma de una persona querida pudiera continuar su camino hacia Dios, en una esfera diferente.

Aquel que sabe que la atadura a una institución eclesiástica, también en las esferas del más allá pude ser exigida, éste sigue el consejo de la Biblia. “Salid de ella, mi pueblo”. Y sus parientes encontrarán muchas posibilidades de realizar unas exequias en un marco ensalzado. 


9.3. Caricatura:
Fakty i Mity / Das Weisse Pferd 19/2000

 

           

 

 




10. Culto mariano y de santos (ver tambien El Teólogo N° 45 - La madre de Jesús de Nazaret y el culto mariano católico por la presunta "Madre de Dios")

 

10.1. - ¿Para que se necesitan “santos”? - Procesiones, peregrinajes, letanías, estatuas, velas – todo esto no parece posible de abstraer de la religiosidad católica. Y generaciones de personas vivían y viven por ejemplo, con el calendario anual de los “santos”. ¿A quién ya le fue aclarado, que la veneración de santos, primordialmente se basa en costumbres precristianas, o sea paganas?
“Todos los Santos” – una invención del papa Bonifacio 

A principio de Noviembre se celebra en la iglesia católica por ejemplo, la fiesta de “Todos los Santos”. Sin embargo esta fiesta fue implantada en el año 610 por el papa Bonifacio IV, cuando éste  consagró al templo-panteón romano, como templo “cristiano”. Justamente el Panteón – donde estaban reunidos todas las estatuas de la antigua religión romana. Así el antiguo culto divino, continuó inmediatamente “bajo nombre cristiano” (Robert Kehl). Y esto hasta en  los más mínimos detalles:

Estatuas de dioses que frente a ellos se encendían velas, existían por ejemplo en las antiguos cultos de héroes. A veces una misma empresa proveía lámparas para templos “paganos” y “cristianos” (Deschner, Nuevamente cantó el gallo, pág. 354). A partir de mediados del siglo 2 fueron honrados en la iglesia originaria las tumbas de mártires según las formas antiguas. Ciertamente con esto no era posibles referirse a Jesús de Nazaret, ni a los primeros cristianos.
Los cristianos no hacían peregrinajes 

En los primeros siglos, los cristianos no realizaban peregrinajes. En Egipto, Grecia y otras culturas, esto estaba a la orden del día. Hermandades especiales de procesiones y peregrinajes, tal como lo encontramos en Alemania y en España, existían en los antiguos cultos de misterios, al igual como los altares en las orillas de los caminos. 

Las fiestas paganas fueron adaptadas a las mismas fechas: El día de la Candelaria (2 de Febrero) corresponde a la fiesta de la diosa griega Demeter, la asunción de María (15 de Agosto) anteriormente fue el día de la diosa Diana. Los “semidioses” griego-romanos Castor y Pollux, se transformaron en los “santos” eclesiásticos Cosme y Damián (Deschner, Historia criminal del cristianismo III, pág. 324). ¿Una especie de “reciclaje” de santos? 


S
eguramente que no es una casualidad, que los peregrinajes hacia los santuarios  empezaron en el siglo 4, “cuando la política religiosa de Constantino había preparado el camino a ello” (Deschner, III, pag. 280), dice: Cuando el cristianismo originario llegó a ser una institución. A las personas se las dejaba con sus habituales costumbres, para poder manejarlas mejor.
Sólo Dios es santo 

Jesús de Nazaret en cambio, nos mostró a los seres humanos cómo podemos desarrollar en nosotros, el ser divino. Santo es sólo Dios – pero cada persona debe esforzarse para llevar una vida de acuerdo a las leyes Dios, o sea una vida santa. Las indicaciones las encontramos en el sermón de la montaña y los diez mandamientos.
Culto a reliquias – paganismo al máximo 

La iglesia ha dejado al paganismo en la sombra,  ampliamente: En el culto a las reliquias. Mientras que los griegos honraban los recuerdos de sus héroes sólo en sus tumbas, en la iglesia, aproximadamente desde el año 300, fueron divididos los mártires y pasados de unos a otros. Por esto desde el siglo 4, hubo un comercio activo de reliquias con todas sus rarezas, como la milagrosa multiplicación de muchos “santos”, a quienes Deschner le dedicó un capítulo entero en el tercer tomo de su Historia criminal (pág. 241).
La fiesta de san Martín – antiguamente el día germano de la carnicería 

En el siglo 10 se transformó en el día de “todos los muertos” (2 de Noviembre). También esta fiesta recuerda a antiguos cultos de enterramientos. La fiesta de san Martín del 11 de Noviembre, al contrario, se acopla a un día germano de de la carnicería: En muchas lenguas germánicas, Noviembre es llamado el “mes de la sangre y de la grasa”. Actualmente les toca a los gansos, que aparentemente traicionaron a san Martín, quien se quiso esconder de la elección para ser obispo. 

Este “santo” ciertamente, no fue pacífico en absoluto. El obispo Martín de Tours, originalmente fue un soldado romano, que no sólo tenía 20.000 esclavos, sino que combatió fanáticamente contra los santuarios de los celtas en Francia y seocupó de su destrucción. La supuesta mitad de su abrigo, les sirvió a los francos como una especia de bandera en sus batallas. 

El que quiera acercarse más a Dios en su interior, no necesita a ningún “santo”, ya sea como intercesor o ídolo. Aquel habla directamente a Dios, que es su padre, y se dirige a Cristo, que nos apoya como ayudante interno.

 

 

10.2.  Del culto a Isis a la veneración de María - “Jesús anunció el reino de Dios y lo que llegó fue la Iglesia”. Esta frase del teólogo católico Alfred Loisy, fue como un hilo rojo que se mueve por todas nuestras investigaciones de cultos religiosos. Constantemente comprobamos: En el lugar del mensaje del reino de Dios, aparecieron en la Iglesia las ideas y las ceremonias de cultos precristianos. Con esto no se trata de quitarle el valor a estas religiones de misterio. Lo único que hemos hecho notar: Esto no es cristiano. 
La veneración a María tiene precursores paganos

También la veneración a María se basa en cultos paganos. Pues: Sobre la “veneración” a su madre no se encuentra en Jesús. Cuando su madre y sus hermanos querían llegar a Jesús, mientras Él estaba hablando a un grupo de personas, le dijo a aquel que le había comunicado esto: ¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos? ... 

“Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano y hermana y madre” (Mateo, 12, 50). En otra ocasión, una mujer de la multitud aclama a la madre de Jesús: “Bienaventurado el vientre que te trajo”, Jesús respondió: “Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan” (Lucas 11, 27-28). Por lo tanto el culto a la madre y a María no se pueden referir a Jesús. 

 

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 Semiramis y Nimrod – Devaki y Krishna – Indrani con niño – Isis y Horus. Las diosas regularmente aparecen con un hijo, el cual lo parieron siendo vírgenes 

 

También en el cristianismo temprano, un culto a María es desconocido. Antes del siglo tercero ningún padre de la Iglesia conoce una virginidad eterna de María. Hasta el siglo seis, nadie sabe algo de una asunción corporal de Maria al cielo.

En el concilio de Éfeso, en el año 431, hubo sin embargo un suceso determinante. Éfeso fue un conocido santuario de la diosa madre pagana Artemisa respectivamente, Diana. Diana y Artemisa son formas de la antigua “Magna Mater”, la gran madre. En Egipt por ejemplo, es la figura de Isis que en los tiempos del cristianismo originario era muy popular en Roma.
Estas diosas aparecen regularmente con sus hijos, habiéndolos parido siendo vírgenes, que muchas veces llegan a ser el esposo de ellas, por ejemplo: Semiramis y Nimrod, Astarté y Baal, Isis y Horus.

En el concilio de Éfeso, fue puestaq en vez de Diana y Artemisa, María. Muchos de los antiguos títulos de las madres-diosas, pasaron a María, de forma más exacta, a la “Kultmana”: “Reina de los Cielos “, “Inmaculada”, “Madre de Dios” y “Paridora de Dios”. El dogma de Éfeso transforma a la madre corporal de Jesús, a Madre de Dios. Con este concepto se crea la sensación, es decir, considerado a conciencia de que María estaría por encima de Dios.

En el año 1854, el papa Pío IX anuncia el dogma de la “inmaculada concepción”, según lo cual María en el primer momento de su concepción, es decir en el vientre de su madre Anna, habría sido libre de toda mácula del pecado original.

En vez de pruebas, acrobacia cerebral teológica 
¿Y por qué? Una “diosa” naturalmente no puede tener máculas, tampoco la “mácula” de una  concepción natural, que según la enseñanza católica conlleva la mácula del pecado original ¡Por lo tanto ella no lo tiene! Ya que para esta afirmación no existen pruebas bíblicas, hay que aplicar acrobacia cerebral teológica.

Con lo cual queda abierta la pregunta ¿Por qué está relacionada la concepción terrenal con una mancha? Friedrich Nietzsche dice con respecto a esa tesis. “Con esto la Iglesia ha manchado la concepción …”
(citado según Deschner, Der gefälschte Glaube, pág. 240).

¿Por qué existe el culto mariano?

Tampoco este dogma se puede basar en hechos bíblicos e históricos. Por esto debe estar nuevamente a disposición “Las tradiciones de la Fe”, con la cual se puede demostrar todo y nada. 

¿Por qué la Iglesia le da tanta importancia a los dogmas marianos? Por lo visto el culto mariano satisface una función importante en la vida de muchos creyentes. ¿No será que esto es por  una compensación de que el Dios creador, que es un Dios padre-madre, es un Dios que posee exclusivamente rasgos exclusivamente masculinos? Él fue representado muchas veces como un dios castigador y vengador. Una comprensión tan falsa de Dios, es totalmente contrario al Dios amante que enseñó Jesús. Esto ahora sería equilibrado, que María “en reemplazo”, toma el papel de una madre comprensiva. 

A esto se agrega de que en la historia de la Iglesia, la mujer durante mucho tiempo, fue considerada inferior al hombre. Muchas veces era presentada como pecadora y seductora del hombre. Para esta desvalorización de la mujer, María era la contraposición idealizada: Ella es la pura e “inmaculada” a quien se le pueden proyectar determinadas ansias. El que reconoce a Dios como el padre amante, se dirige a Él y se esmera en vivir según sus mandamientos, éste no necesita ningún culto mariano.

¿Qué hay detrás del nacimiento virginal?
"El nacimiento virginal" de un hijo divino debería ser la comprobación de la fuerza creadora divina de la mujer. Fertilidad por si misma, sin la fuerza reproductiva del hombre, creación por fuerza propia sin el creador, e incluso en contra del creador. ¿No es exactamente esto lo que querían las fuerzas dirigidas contra Dios y por lo cual se llegó a la caída? En la unión de la divinidad madre con su hijo, respectivamente esposo, lo demoníaco cree ser más poderoso que el padre original, el Dios padre-madre, y quisiera vencerlo.

 




11. Fiestas religiosas y otras costumbres

 

11.1.   Navidad, pascua y otras Fiestas – paganismo en la Iglesia - A la mayoría de los afiliados a las instituciones evangélicas o católicas, durante el año se buscan en vano en sus iglesias. No más del ocho por ciento de la población visita regularmente un servicio divino dominical, a pesar de que aún dos tercios de la población alemana – en el papel – pertenecen a una de las dos grandes iglesias. Sólo para Navidad las estadísticas mejoran algo: Ahí las iglesias están llenas. ¿Un último resto de cristianismo en una sociedad laica?

 

Esto es lo que les gustaría ver a las iglesias. Lo han hecho durante siglos, atar a las fuerzas emocionales a costumbres exteriores, satisfacer su sentimentalismo y transformar sus fiestas anuales y repetitivas – Navidad, Pascua y Pentecostés en cómodas tradiciones. Pero sin embargo, estas costumbres tradicionales no son en absoluto, cristianas. La economía previa a las navidades, las logró transformar en una orgía descontrolada del consumismo y sólo confirma el vacío espiritual, que ya hace tiempo hizo su entrada.

Los primeros cristianos no celebraban ninguna navidad
Ya casi nadie pregunta, si los primeros cristianos celebraban la navidad o la pascua. Pascua en cierto sentido si – porque para ellos la resurrección de Cristo era lo más importante en su fe, un emblema de que Cristo quiere resucitar en cada uno de nosotros. ¿Pero su nacimiento? En el siglo 3, los cristianos recordaban su “nacimiento” espiritual: El bautismo en el río Jordán, con lo cual comenzó la actividad de la enseñanza de Jesús de Nazaret. El evangelio más antiguo, el de Marco, comienza con el bautismo en el río Jordán y no con el nacimiento en Belén. Hasta hoy se mantiene la fecha del 6 de Enero – para la iglesia ortodoxa esta es la fecha navideña. Cuan poco pudo o quiso hacer la iglesia católica con esta fiesta, se demuestra que posteriormente se cambió simplemente esa fecha a la figuración folclórica de la llegada de los “tres reyes magos”.
En la iglesia romana, desde el siglo 4 se impuso el 24 de Diciembre, como “fecha del nacimiento”. Este era el día de una importante fiesta del dios sol en el culto a Mitras. También los griegos y los egipcios celebraban grandes fiestas en esta época.
También otras tradiciones de adviento y navidad, no tienen ninguna relación con el cristianismo, ya que son de origen pagano. Toda la tradición que es tan costumbrista y que provoca tantos sentimientos – es sólo invento humano de distintos siglos. A quien le guste seguir esta tradición, puede hacerlo – pero que no interponga a Dios
.

El ser humano no necesita ceremonias

Cristo fue un revolucionario espiritual, quien desenmascaró los ritos tradicionales del sacerdocio, como vacíos de contenido. El ser humano es el templo del espíritu santo– por lo tanto no necesita ceremonias. “Ven y sígueme” dice su mensaje – a Él, el mayor de los profetas de Dios de todos los tiempos y no el niñito encantador en el pesebre, que aún ni siquiera sabía hablar. ¿A qué adulto se le ocurriría celebrar su cumpleaños colocando una cuna y cantar canciones de cuna?

¿Qué quería Jesús?

Jesús enseñó que el reino de Dios estaba cerca – porque se encuentra en el interior de cada persona. En el sermón de la montaña enseñó, cómo el ser humano puede construir paso a paso, este reino dentro de si. Él no enseñó mirar la aflicción y concentrarse en ella, sino que enseñó cómo se puede suavizar el dolor y la enfermedad con su ayuda. “¡Ve y no peques más!”. La representación del Jesús colgado en la cruz en cambio, es la imagen del aparente triunfo de las tinieblas sobre la luz.
“Mirad a los lirios del campo”, Jesús también amaba las plantas y los animales. Él enseñó a sus apóstoles que la vida de Dios está presente en todas las formas vivientes. Él no dijo cortad árboles jóvenes y colgad adornos y poned velas. O: Que el asado para mi cumpleaños les sea de provecho.
Quien experimentó a Cristo como amigo interior, que constantemente nos ayuda, y resucitar en Él mientras reconozcamos lo negativo en nosotros y lo superemos. Aquel que ha aceptado a Cristo y tiene la luz interior que ha vencido a la oscuridad, no necesita un día especial para expresar su agradecimiento. Para él, cada día es navidad y pascua.

 

 




Sobre el autor de este estudio
:
Dieter Potzel nacido en 1959, teólogo, estudios de teología evangélica en Mainz y Göttingen con la temática "Nuevo testamento y Cristianismo originario", práctica arqueológica en Jordania occidental y dos "examina" teológicos de la Iglesia evangélica-protestante en Baviera (1984-1986), formación lingüística en filología antigua (Hebraicum, Graecum/Kultusministerium Rheinland-Pfalz 1980 und Großes Latinum). Pastor protestante en Bamberg de 1988 a 1992. En el año 1992 se dio de baja de la Iglesia protestante debido a las diferencias doctrinales de la confesión protestante con respecto a las enseñanzas de Jesús de Nazaret y su significado en el presente. Desde 1992 hasta 2004 activo como periodista teológico para diversas revistas, y desde entonces teólogo libre en funerales (Acompañado por Jesús, el Cristo – Entierro digno sin Iglesia) y en la celebración de matrimonios (El cielo es nuestra cúpula – bodas festivas sin Iglesia). Escritor y editor de la revista online "Der Theologe" ["El Teólogo"] desde 1997.
El 19 de diciembre de 2009 pidió perdón por los bautizos que realizó cuando era pastor en un comunicado al diario
Fränkischer Tag en Bamberg .
 

 

El texto se puede citar como sigue:

Revista “Der Theologe”, editor Dieter Potzel, edición Nº 32: Los Sacramentos y riutales de la Iglesia, Wertheim 2007, citado según www.theologe.de/los-sacramentos-de-la-iglesia.htm, redacción del 22.8.2014


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